Los padres de la directora Irati Gorostidi experimentaron el desencanto y la decepción política en la España de finales de los años 70. Hubo gente comprometida hasta entonces que decidió dedicarse a viajar. Algunos se apuntaron a la lucha armada. La heroína hizo estragos en aquella generación.. Los padres de Gorostidi tomaron otra opción. Hicieron varios cursos en la comunidad tántrica Arco Iris, creada en la localidad navarra de Lizaso, en el valle de Ultzama, a principios de los 80, y vivieron durante una temporada allí. Formaba parte de la búsqueda de un nuevo modelo de sociedad en la que se integraron sobre todos los jóvenes pertenecientes a diferentes estratos sociales.
Gorostidi comenzó en febrero de 2018 un proyecto de investigación sobre dicha comunidad que ha cristalizado en el largometraje. ‘Aro berria’ (traducible por ‘Nueva era’), presentado en la sección Nuevos Directores del festival de San Sebastián. Ha pasado por diversas residencias de guion, donde fue puliéndose, y está producida por la compañía de Leire Apellaniz e Ion de Sosa (de quien esta semana se estrena su último trabajo como director, ‘Balearic’). Sosa es también el director de fotografía de la película.
Los primeros 15 minutos de ‘Aro berria’ muestran, al modo del cine militante y combativo de los 70 y 80los conflictos internos entre los trabajadores de una fábrica. La acción acontece en 1978. Tiempo después –no se especifica cuánto– cuatro de esos trabajadores, desencantados con la atomización del movimiento obrero en la España de la transición, forman ya parte de la comunidad. En el cortometraje anterior ‘Contadores’ (2023), Gorostidi ya contó esta situación: varios militantes libertarios se enfrentan con sus acomodados compañeros en plenas negociaciones por un nuevo convenio del metal.
La directora navarra Irati Gorostidi. / EPC
El corto fue una especie de ensayo de lo que después vendría con el largometraje. “Fue una propuesta de Leire Apillanez y me pareció muy interesante hacer un corto basado en una parte del guion que estaba escribiendo para el largo. Fue un ensayo de diversos aspectos de la película”, nos cuenta la realizadora navarra. Aunque autónomo por sí mismo, ‘Contadores’ “resultó muy importante porque así se podría trabajar después desde la práctica, no solo desde la escritura del guion”.
La película muestra de forma minuciosa los procedimientos y forma de vida de la comunidad. Varias secuencias están centradas en los ejercicios catárticos que se desarrollaban, exploraciones del cuerpo y la sensualidad hasta la extenuación. El trabajo con los actores se revela fundamental. Para Gorostidi ha sido “una experiencia a múltiples niveles. Primero accedí a muchos documentos de la comunidad y mantuve charlas con varios de sus miembros y gente que participó en los cursos”. En el proceso, el siguiente paso fue entender “el estado de catarsis al que se llegaba en los ejercicios, el intento de entrar en contacto con las emociones reprimidas”.

Una imagen del largometraje ‘Aro berria’ (traducible por ‘Nueva era’). / EPC
La elaboración del reparto fue también minuciosa: “Tenía que ser gente que tuviera interés en este tipo de prácticas y la capacidad de expresar estas emociones. Participó mucha gente procedente de las artes escénicas”. Gorostidi habló con terapeutas y facilitadores. Lo fundamental para ella era “pensar en cómo podrían filmarse estas secuencias, sin interrumpir la acción, acercarnos a las dinámicas creadas sin interferir”.
La presentación del filme en San Sebastián tuvo como complemento la exposición ‘Arco Iris 82’, basada en la idea esencial de la comunidad: escuchar, tocar, sentir. La videoinstalación, que a Gorostidi le encantaría que pudiera verse en más sitios, muestra la tensión creada entre cuerpos en movimiento con un tipo de narrativa distinta. Está formado por material inédito correspondiente al rodaje de la película. Las dos piezas que ocupan cada una de las dos pantallas se titulan ‘Samsara’ (el ciclo de nacimiento, vida, muerte y encarnación según las tradiciones del induismo o el budismo) y ‘Maratón’. Gorostidi ha decidido fecharla en 1982 porque “en ese año pasó muchísima gente por la comunidad y hubo una asistencia multitudinaria a los cursos”.
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