Por mucho que algunos se empeñan, la profesión de un bailarín es distinta al resto de los mortales. Es diferente porque son artistas, como los músicos o los cantantes. La singularidad de su corta carrera artística o el uso de su cuerpo completo como único. … herramienta de trabajo les hace únicas. Y eso es precisamente lo que ha agotado la paciencia de los bailarines de la Compañía Nacional de Danza (CND), que junto al Ballet Nacional de España (BNE), se dirigieron a los espectadores que fueron a ver el estreno de ‘NumEros’ en el Teatro de la Zarzuela en Madrid: «Durante las próximas horas, quiénes están sobre el escenario te ofrecerán un nivel de excelencia que solo es posible gracias a años de disciplina, estudio y entrega absoluta. Pero la realidad detrás del telón es otra. Mucho más dura, mucho menos conocida. A pesar de representar a su país y cargar sobre sus hombros una tradición artística que emociona y enorgullece, sus condiciones laborales siguen ancladas en el pasado. Desde 1995 sus salarios no se han revisado ni actualizado al igual que el único complemento retributivo, que debido a la inflación ya la falta de actualización se ha quedado obsoleto (…) Solicitamos una actualización urgente de los complementos retributivos para salir de una situación insostenible, una revisión realista de salarios, dietas y condiciones. Pedimos transparencia y soluciones permitimos que trabajar con dignidad y proteger la excelencia artística»afirmaba la nota que alzaba la voz frente al Inaem. Si estas peticiones no se consiguen poner sobre la mesa para negociar con el órgano, algunos trabajadores han confirmado a ABC que se plantean celebrar una posible huelga el 19 de diciembre como síntoma de protesta.
Lo cierto es que los bailarines de la Compañía Nacional de Danza cuentan con una remuneración, aseguran, que no se ha revisado desde hace tres décadas. Algunos de ellos han explicado a ABC que el salario que se desarrolló en 1995 se cambió de pesetas a euros y que desde entonces apenas han visto su salario modificado. «Los sueldos base de los bailarines no se han revisado desde hace ya 30 años. En la actualidad, el salario medio en la Comunidad de Madrid es de 2.367 € brutos al mes, mientras que nuestras nóminas, tras años de formación y dedicación a una disciplina de élite, no alcanzan ni siquiera cifras que permitan afrontar el alquiler de una vivienda en la ciudad de Madrid, cuyos precios han aumentado más de un 130 % en la última década».
Este salario, además, sorprende si se compara con el resto de salarios de las compañías nacionales de danza de países cercanos como Portugal, Alemania o Francia. En España el salario mínimo es de 1.184 brutos, el sueldo base de los bailarines es de 1.750 euros, es decir, apenas un 47% más que el salario mínimo. Son cifras muy distintas a las de otros lugares, como Alemania, donde el sueldo mínimo es de 2.200 euros aproximadamente, mientras que los sueldos de la Staatsoper de Berlín tienen una base de 3.800 €, es decir, es un 73 % superior al salario mínimo alemán. Pero esta diferencia no ocurre solo en los países donde tienen un sueldo mínimo mayor al español. Sin embargo, en países donde el salario mínimo es peor, la diferencia también es evidente. Mientras que el salario mínimo en Portugal es de 870 euros aproximadamente, el salario base de un bailarín en la Compañía Nacional de Danza de allí es de algo más de 2.000 euros brutos. Eso equivale a un 130,8% más que el salario mínimo.
Los sueldos de los bailarines de la CND se distancian de los del resto de compañías nacionales de danza de otros países europeos, pero también de los otros conjuntos que conforman el Inaem, como el Coro del Teatro de la Zarzuela, que cuenta con un salario base de 2.500 €, casi mil euros más que el de los bailarines. El de los integrantes de la Orquesta Nacional de España también se distancia de los bailarines, con alrededor de 38.500 euros anuales brutos más complementos frente a los 24.500 aproximados de la CND.
120 días de horas adicionales
Otro asunto que preocupa a los bailarines son las horas extra que el Inaem tiene que compensar. El trabajo de un artista es distinto al de la mayoría de funcionarios. Su cuerpo es su herramienta de trabajo, de modo que tienen que llevar un ritmo adecuado para no estar explotado ni al mismo tiempo en un reposo excesivo. El trabajo diario es necesario. Sin embargo, la forma que desarrolló el Inaem para compensar todas las horas extra era poner un máximo de 60 horas recompensadas económicamente, a partir de ahí, se ofrecerán días libres en función de las horas restantes.
Esta situación ha provocado que muchos bailarines no puedan recuperar el trabajo realizado en esas horas extra ya que parar no es una opción. «Resulta inaceptable que se compensen horas extraordinarias con días libres, una práctica incompatible con la realidad de un artista de alto nivel. Las giras salen adelante gracias a jornadas que pueden alcanzar las 9 horas y que la disponibilidad ha de ser total —las 24 horas del día—, lo cual no se compensa debidamente». A día de hoy hay integrantes de la CND que cuentan con al menos 120 días que compensarán si suman todas las horas que les deben. «Es impensable que un bailarín esté más de tres meses parado.», reconocían algunos integrantes de este periódico.
A esto se suma que la carrera del bailarín también es diferente a la del resto. Mientras que la edad de jubilación generalmente ronda los 65 años, la de un bailarín, con suerte, culmina alrededor de los 40. El tiempo es oro y el trabajo apremia si quieren tener una carrera larga, de modo que para ellos, tres días de compensación por las horas extra no es una posibilidad. «Hemos pedido que se nos compense económicamente aunque sea la mitad de ese tiempo, pero nada. No lo ven factible», explicaba un artista a ABC.
Cuentan, además, que ante el bajo sueldo que tienen que buscarse empleos paralelos para poder llegar a fin de mes, como profesores, con espectáculos paralelos u otros trabajos. Eso, sumado a las horas extras que hacen cada día, complica también la salud de muchos de ellos y, por tanto, las giras y las actuaciones. «Antes se nos decía que era por el Gobierno, ahora nos dicen que no hay presupuesto. No ofrecemos apenas alternativa, nos dicen que viajaremos tanto», asegura otro trabajador a ABC.
Un asunto que no es nuevo
Fuentes de la Compañía Nacional de Danza aseguran que desde el Inaem son conscientes de la situación desde hace mucho tiempo. También el ministro de Cultura, Ernest Urtasun. Sin embargo, la respuesta por parte de la institución, aseguran, ha sido mínima. Hace unas semanas, tanto la CND como el BNE enviaron una carta al órgano para explicar su situación. «Hoy en día, el sueldo medio español es un 40,5 % mayor que el salario base de un bailarín de la Compañía Nacional de Danza, dejándonos en una situación de precariedad y desesperación frente al incesante incremento del coste de vida en Madrid», explicaban a través de un comunicado, donde expresaban al mismo tiempo que «las horas extraordinarias siempre deben ser reconocidas y retribuidas económicamente, nunca sustituidas por descansos forzosos que resulten incompatibles con la profesión». No ha habido respuesta a estas peticiones. «Nos sentimos absolutamente desamparados porque hay una profunda indiferencia por parte del Inaem.», confesaba un bailarín.
Algunos de ellos hablan con conocimiento de causa porque esta petición lleva ya décadas rondando. En mayo de 2014, los integrantes de la CND enviaron una carta al entonces director del Inaem, Miguel Ángel Recio, reclamando el pago de las horas extras trabajadas durante las giras de abril y mayo, y comunicando que no realizarían más horas extraordinarias a cambio de tiempo libre, lo que podría afectar al estreno del nuevo programa que presentaban en el Teatro Real. Argumentaban que su trabajo «exige clases previas, ensayos, revisión y preparación técnica que consumen su tiempo de descanso estipulado por convenio», y denunciaban ya que sus salarios «son mediocres frente al esfuerzo requerido».
