Prima hermana del insulto —que decíamos ayer— es la blasfemia, que el diccionario de la RAE define como «palabra o expresión injuriosas contra alguien o alguien sagrado», muy cerca del juramento y el reniego. Pero que no cunda el pánico, que no va a hacer falta jabón: si el otro día tiraba a patriótico, hay que confesar que —para bien o para mal— estas expresiones son especialmente frecuentes en Italia, ¡para que luego se hable del país con el Vaticano en su centro! Y que, por mi experiencia, en España somos bastante respetuosos con la familia divina, salvo alguna referencia escatológica ocasional a Dios o la Virgen que evitaré (pues ya tengo un manojo de pecados en mi haber)…. Ver Más
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