Incluso sin estar muy puesto en temas de astronomía, todo el mundo ha escuchado hablar de las tormentas solares. Sin embargo, no siempre se sabe una ciencia cierta en qué consisten estos fenómenos y, sobre todo, qué consecuencias podrían tener para lo que más importante: la vida en la Tierra. La NASA acaba de informar al respecto, acercándolo a la gente.
En concreto, ha señalado una tormenta solar inusualmente alta. La comunidad científica no ha tardado en analizar el asunto y poner de manifiesto un hecho inquietante: la debilidad que existe ante los caprichos del Sol. Sobre todo en la actualidad. La tecnología ha facilitado la vida en muchos sentidos, pero también nos ha vuelto más vulnerables.
La NASA advierte sobre las tormentas solares
Lo que ha ocurrido, como la propia NASA ha explicado y han recogido diferentes medios internacionaleses que se ha producido una tormenta solar en forma de eyección de masa coronal. O dicho de una forma más accesible: una gigantesca explosión de plasma y partículas cargadas lanzadas al espacio a velocidades que pueden superar el millón de kilómetros por hora.
Básicamente, una tormenta solar se produce cuando las partículas y radiación emitidas en una explosión en el Sol chocan con la magnetosfera terrestre, el campo magnético que envuelve nuestro planeta. Este choque puede generar desde auroras visibles a millas de kilómetros de su latitud habitual hasta interferencias graves en muchos sistemas tecnológicos modernos.
A diferencia de otros fenómenos naturales, las tormentas solares. no presentan un riesgo directo para la salud humana; la atmósfera y la magnetosfera nos protegen. El problema, explican los investigadores de la NASA, es que nuestros sistemas tecnológicos -desde satélites de navegación hasta redes eléctricas- son sumamente sensibles a la actividad solar intensa.
En este caso, la tormenta detectada por la NASA ha sido lo suficientemente potente como para producir efectos en la vida cotidiana de la gente. Siempre y cuando -matizan los científicos- su dirección coincide con la Tierra. Eso todavía no está claro. ¿Quiere decir eso que hay que esperar escenarios catastróficos? No, pero sí posibles molestias e inconvenientes.
Los efectos de la actividad solar en la Tierra
Por ejemplo, interferencias en sistemas GPS. Hoy en día estos son empleados por millones de usuarios, por lo que un mal funcionamiento podría generar problemas a gran escala. Tampoco pueden descartarse apagones (puntuales, lo más probable) debidos a sobrecargas en redes eléctricas. o fallos en radiofrecuencias.
La situación, tranquilizan desde la NASA, no es preocupante. No obstante, el hecho de que el mundo cada vez esté más digitalizado y dependa en mayor medida de la tecnología, exige una vigilancia cada vez más atenta a los fenómenos solares. Al menos, para que nada pudiese pillarnos por sorpresa, en caso de producirse.
