Soy de Ferrol. Tengo que hablar de fútbol y del Racing de Ferrol, que es nuestra fuente de energía. Pero si te hablo de deporte, tengo que hacerlo del mar, del remo. Soy hijo y nieto … de marinero.
Pues dele.
Cambié la playa de Pantín (Ferrol) por el Pantano de San Juan (Madrid) y por las Hoces del Río Duratón (Segovia), pero mi forma de vivir el deporte está vinculada al mar. He practicado el bodyboard pero, sobre todo, es remar con mi padre y que se pare el tiempo.
¿Se inspira cuando rema o esos menesteres es mejor acometerlos más relajados?
Te juro que yo he compuesto remando. Supuestamente, estamos muy acompañados con todo esto de las pantallas y las redes. Pero yo creo que es al revés: estamos más solos que nunca. Cuando uno rema, no hay móvil y te pones a pensar, haces autocrítica, disfrutas del silencio. Cuando alguien no puede estar en silencio, algo pasa. Yo sí lo disfruto, no me caigo mal. Se te ocurren cosas. Es maravilloso compositor remando.
«Cuando uno rema, no hay móvil y te pones a pensar, haces autocrítica, disfrutas del silencio»
¿Quién es su deportista de cabecera?
Teresa Portela. Es una de las más grandes del deporte. Subcampeona olímpica en Tokio, entre otros logros. Es la persona más disciplinada que he llegado a conocer en la vida. No creo en las meigas, creo en el trabajo. Cuando lo hablo con ella no doy crédito. Teresa se levanta a las 4 de la mañana para meterse en la ría, no quiero ni pensar a qué temperatura. Sale de la ría un rato y, por la tarde, se va al gimnasio… yo eso no lo sabía y es una bestialidad.
Bienvenido al mundo del deportista de élite.
Por supuesto. Coincidí en el instituto de Ferrol con Javier Gómez Noya y ahí empecé a ver lo que, desde fuera, no se valora lo suficiente, que es el trabajo de un verdadero atleta. En eso se diferencian la música y el deporte. En la música, puedes tener tus momentos de silencio. Pero un atleta no puede dejar de serlo nunca. Eres siempre atleta, por encima de todo. Ojo con lo que viene, con cómo viajas…es alucinante.
Es que usted se ha codeado con lo más alto del podio.
Mira, Teresa me dijo: «No puedo enfermar». Yo no entendía a qué se refería. Y me dijo: «Es que tengo que entrenar los siete días de la semana». No, su esfuerzo no está suficientemente valorado.
«Un atleta no puede dejar de serlo nunca. Ojo con lo que viene, con cómo viajas…es alucinante»
¿Por qué el abuelo no fue capaz de medirle del todo en vena al Racing de Ferrol?
No llegamos a tiempo. Yo siempre he creído que es porque no llegó a llevarme al estadio, con asiduidad. Pero sí me cantaba todos los días. Por eso, de él me han quedado más Los Panchos y Los Sabandeños. Igual por eso soy cantautor. Por él. Mi padre me llevaba a ver a Bebeto al Depor, eso sí lo recuerdo.
Me cuesta creer que, siendo gallego, no enloqueciera con aquel Depor de Bebeto.
Fíjate si soy maniático y obsesivo que, cuando iba de niño a ver al Deportivo de La Coruña y marcaba Bebeto, escuchaba a todo un estadio gritar. Claro que lo disfrutaba y me divertía. Me gustaba ver a tantos aficionados gritar. Y, entonces, pensaba en un concierto. Me preguntaba ¿algún día cantaré para tanta gente?. Disfrutaba viendo el fútbol, pero me llevaba los detalles al plano de la música.
La recompensa es lo fuerte que está pegando. ¿Sabes que hay deportistas a los que su música les encanta?
Sí, claro. Han venido a escuchar mis conciertos Dani Carvajal y David De Gea, por ejemplo. También Garbajosa. Tengo una anécdota con él muy difícil de olvidar porque con lo grande que es y lo buen tipo…se sentaba en la primera fila, en el ‘Libertad 8’, y tapaba la visión de muchos. Entonces se encogía, el pobrecito mío, para que pudiera ver. Estaba incomodísimo ya mí me sabía fatal. Un día le dije: «Jorge, tenemos que encontrar la forma para que sigas viniendo, pero estés más cómodo».
«Garbajosa se sentaba en primera fila y tapaba la visión de muchos; entonces se encogía, estaba incomodísimo»
Le aseguro que uno traga quina cuando le gusta un cantautor. Y parece el caso.
Por supuesto que existe una ligazón entre el deportista y el músico. Aunque la vida del deportista no tiene mucho que ver con la del cantautor. Eso lo he hablado con ellos. La suya, deben explimirla al máximo. La nuestra, cuanto más longeva, mejor. Pero esa relación directa existe.
¿Les ha preguntado qué les gusta de un estilo musical tan alejado de lo que proyectan?
No, no lo he hecho. Es cierto que ahora se venden muchas entradas de mis conciertos y muchas discotecas. ¿Por qué ahora? No tengo ni idea ni la quiero tener. No quiero tener la clave del éxito porque, entonces, se me acaba la pasión. Y la curiosidad.
Al amor, al desamor, al mar ¿cuándo piensa cantarle al deporte, que no deja de ser otra pasión más, para muchos?
Tomo nota, pero cuidado que tengo una canción en la que digo «tengo 26 y por remar junto a mi padre soy verdad». Y esa frase es muy importante porque, probablemente, lo más hermoso de mi vida ha sido esperar que llegara el fin de semana para salir a remar con él, practicando el kayak de aguas bravas, atando cañas al kayak y metiéndonos en olas de tres metros, con esa sensación de no saber si ibas a salir de ahí y siempre salía, gracias a mi padre.
Pues con semejante vivencia ya estaría el tema
Si. Debo escribir algo más y lo haré. Acepto tu reto porque le debo mucho a este deporte que es remar. El próximo disco debe contener algo así como «Remadores a remar».
