El mercado asegurador colombiano muestra avances relevantes en cobertura, pero aún enfrenta un reto estructural: la baja adopción consciente del seguro de vida como herramienta de planificación financiera. Más de 23 millones de colombianos no cuentan con esta protección, lo que los deja expuestos ante eventos que afectan directamente la generación de ingresos y la estabilidad económica del hogar, revela un reciente análisis de seguros Sura.
Esta realidad, advierte, contrasta con las cifras de aseguramiento en otros ramos. Según datos de la Federación de Aseguradores Colombianos (Fasecolda), en Colombia hay cerca de 17 millones de personas aseguradas en el ramo de vida, la mayoría a través de pólizas colectivas o asociadas a créditos, mientras que el número de personas con seguros de vida individuales apenas ronda un millón. Es decir, la cobertura existe, pero no siempre responde a una decisión voluntaria ni a una estrategia de protección integral.
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La fragmentación del aseguramiento se refleja también en otros ramos: 13,54 millones de trabajadores afiliados a Riesgos Laborales, 2,26 millones de vehículos con seguros voluntarios, 1,8 millones de personas con seguros de salud complementarios y más de 14 millones de colombianos cubiertos por esquemas de microseguros o “Seguros Para Todos”. A esto se suman 7,7 millones de personas protegidas por el seguro previsional del sistema pensional y alrededor de 6 millones con cobertura exequial, según referencias sectoriales.
Los seguros pueden cubrir incapacidad total, permanente y gastos médicos, quirúrgicos y hospitalarios. Foto:iStock
choque de ingresos
Pese a estas cifras, la vulnerabilidad financiera de los hogares sigue siendo alta. Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadísticas (Dane), solo el 24,7 por ciento de los hogares en el país podría afrontar un imprevisto con sus ahorros. El 33,6 por ciento tendría que endeudarse, el 24,5 por ciento recurriría a familiares o amigos y otro 24,5 por ciento reduciría los gastos básicos, incluida la alimentación.
Este panorama se agrava si se tiene en cuenta que un fallecimiento en Colombia implica gastos funerarios de entre 8 y 12 millones de pesos, montos que, en muchos casos, superan el ingreso mensual promedio de los hogares. y evidencian la ausencia de un respaldo económico adecuado, advierten analistas de Sura.
El costo de un funeral muchas veces supera los ingresos promedio de un hogar en Colombia. Foto:Esneyder Gutiérrez
Mitos que frenan
Desde el sector asegurador coinciden en que una parte importante de esta brecha se explica por percepciones erróneas que rodean al seguro de vida. Seguros Sura identifica varios mitos que siguen influyendo en la baja adopción de este producto.
Uno de los más comunes es que el seguro de vida solo sirve en caso de fallecimiento. En realidad, estos productos han evolucionado para ofrecer beneficios en vida, como pagos diarios por hospitalización o incapacidad, opciones de ahorro voluntario, programas de bienestar integral y, en algunos casos, devolución parcial de primas.
Otro mito frecuente es que no cubren enfermedades ni incapacidades. Sin embargo, algunos seguros contemplan respaldo financiero ante enfermedades graves, invalidez o incapacidades temporales, mediante rentas diarias que ayudan a sostener el ingreso familiar durante períodos críticos.
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Ni lujo ni exclusividad
Según la compañía, la percepción de que el seguro de vida es un lujo sigue siendo una barrera. No obstante, desde el sector se insiste en que existen alternativas ajustables a distintos presupuestos, lo que lo convierte en una inversión en estabilidad y tranquilidad financiera.
También persiste la confusión entre seguro de vida y seguro de salud. Mientras el seguro de salud cubre gastos médicos, el seguro de vida protege el patrimonio y la capacidad de generar ingresos.actuando como un complemento clave dentro de una estrategia integral de protección.
Mientras el seguro de salud cubre gastos médicos, el de vida protege el patrimonio familiar. Foto:iStock
Lecciones y desafíos
La pandemia evidenció el valor del seguro de vida como amortiguador financiero. Durante ese período, las aseguradoras pagaron 1,9 billones de pesos en reclamaciones asociadas a incapacidades y fallecimientos, mostrando su papel en la estabilidad de los hogares en momentos de alta incertidumbre.
“En un mundo lleno de incertidumbres, la tranquilidad no es cuestión de casualidad, sino de decisiones proactivas e inteligentes. Un seguro de vida es una herramienta estratégica que va más allá de la protección ante el fallecimiento”, afirmó Juliana Ochoa, gerente de Autonomía en Seguros Sura.
Al corte de septiembre, las primas emitidas alcanzaron los 44,8 billones de pesos, con un crecimiento real anual del 4,1 por ciento. Los seguros de vida lideraron el dinamismo, con una variación real de 9,3 por ciento, frente a la caída registrada en seguros generales, revela el más reciente balance de la industria aseguradora elaborado por la Superintendencia Financiera.
Así, la penetración del sector en Colombia se ubica en el 3,4 por ciento del PIB, de los cuales el 1,9 por ciento corresponde a seguros de vida, una cifra que sigue siendo baja frente a los estándares regionales.
Derribar los mitos alrededor del seguro de vida y fortalecer la educación financiera aparece como un paso clave para que este producto deje de ser percibido como un gasto innecesario y se consolide como una herramienta central para la estabilidad económica y el bienestar de las familias colombianas.
