El dibujante argentino Quino, que no era especialmente aficionado al fútbol, decía que se nota que el fútbol es un invento inglés en el que si alguien comete un error, lo paga todo el equipo. Cuando un jugador acierta, en cambio, el fútbol actual exprime la trascendencia individual con un furor mediático insaciable. El sábado sucedió con Raphinha, que, en un contexto de dificultad y resistencia contra el Osasuna, asumió la responsabilidad de intervenir y convertir un empate a cero en tres ilusionantes puntos.
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