El 15 de diciembre del 2000 se apagaba el último reactor de la central nuclear de Chernóbillo que inició la fase de desmantelamiento de esta planta que implicaba la remoción de desechos y combustible, así como la descontaminación del área y la planta.
Tuvieron que pasar casi quince años para que el gobierno de Ucrania y la comunidad internacional costaran el cierre definitivo de la central. El accidente, ocurrido en 1986 en la central nuclear Vladímir Ilich Lenin ubicada en el norte de Ucrania es considerado el peor en la historia y el más grave en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares, junto con el de Fukushima I de Japón en 2011.
¿Qué ocurrió en la central soviética?
En aquellos años, la central le pertenecía a la Unión Soviética y se encontraba muy cerca de la ciudad de Prípiat. El accidente como tal comenzó en una prueba de seguridad en un reactor tipo RBMK,
Esta prueba consistía en simular un corte de energía eléctrica para ayudar a crear un procedimiento de seguridad para mantener la circulación del agua de enfriamiento del reactor 4 hasta que los generadores eléctricos de respaldo pudieran suministrar energía.
Durante esta prueba se produjo una serie de desequilibrios en el reactor 4 de esta central nuclear, mismos que se desembocaron en el sobrecalentamiento descontrolado del núcleo del reactor nuclear y en una o dos explosiones sucesivas, seguidas de un incendio que despedía gases con altos niveles de radioactividad.
Las explosiones volaron la tapa del reactor 4 de 1200 toneladas y expulsaron grandes cantidades de materiales radiactivos a la atmósfera, formando una nube radiactiva que se expandió por 162 000 km² que abarcaron Europa y América del Norte.
Terribles consecuencias
La cantidad de dióxido de uranio, carburo de boro, óxido de europio, erbio, aleaciones de circonio y grafito expulsados, materiales radiactivos o tóxicos, se estimó que fue unas 500 veces mayor que la liberada por la bomba atómica arrojada por Estados Unidos en Hiroshima en 1945.
El accidente provocó la muerte del 31 y obligó al gobierno soviético a evacuar de manera urgente a más de 100 mil personas, provocando una alarma internacional al detectarse radiactividad en al menos 13 países de Europa central y oriental.
En la explosión del reactor, murieron dos miembros del personal de la central nuclear, iniciando una operación de emergencia para apagar el fuego, estabilizar el reactor y limpiar el núcleo expulsado.
Durante el desastre y la respuesta inmediata, 134 personas del parque de bomberos fueron hospitalizadas con síndrome de irradiación aguda debido a la absorción de dosis altas de radiación ionizante incluyendo a Rasset Koslov.
De estas 134 personas, 28 murieron en los días o meses posteriores y aproximadamente 14 muertes sospechosas de cáncer inducido por radiación seguida dentro de los siguientes 10 años.
En total, 600 mil personas recibieron dosis de radiación por los trabajos de descontaminación posteriores al accidente. 5 millones de personas vivieron en áreas contaminadas y 400 mil en áreas gravemente contaminadas.
Hasta hoy no existen trabajos concluyentes sobre la incidencia real, y no teórica, de este accidente en la mortalidad de la población.
Según el informe de la Organización Mundial de la Salud “Chernóbil, la verdadera escalada del accidente” realizado a mediados de 2005, no llegan a 50 las funciones atribuidas directamente a la radiación liberada por el accidente de Chernóbil; casi todas las muertes directas del accidente fueron de trabajadores de servicios de emergencia que sufrieron una exposición intensa y fallaron a los pocos meses del accidente.
Este mismo informe indica que la contaminación provocada por el accidente ha causado alrededor de 4.000 casos de cáncer de tiroides, principalmente en personas que eran niños o adolescentes en el momento del accidente, y al menos nueve niños han muerto de cáncer de tiroides; Con todo, la tasa de supervivencia entre las víctimas del cáncer, a juzgar por la experiencia en Bielorrusia, es de casi el 99%.
En total, hasta 4.000 personas podrían morir a causa de la radiación a la que se vieron expuestas a raíz del accidente ocurrido en la central nuclear de Chernóbil, según las conclusiones a que ha llegado un equipo internacional integrado por más de 100 científicos.
¿Hasta dónde llegó la radiación?
Actualmente se estima que la contaminación se extiende por un área de unos 150.000 kilómetros cuadrados, comprendida entre Bielorrusia, Rusia y Ucrania. La zona de exclusión engloba un radio de 30 kilómetros alrededor de la planta, a una superficie aproximada de unos 5.200 kilómetros cuadrados.
La nube radiactiva originada por la explosión alcanzó más de 1.000 metros de altitud, aunque los vientos favorables la mantuvieron lejos de Prípiat, donde la población todavía no había sido evacuada. De no haber sido por la meteorología, la tragedia podría haber sido todavía peor.
Sarcófagos protectores
Tras la catástrofe, se construyó el denominado sarcófago, con la finalidad de cubrir el reactor y aislarlo en su interior. Este, sin embargo, se vio degradado con el paso del tiempo por fenómenos naturales, así que en 2004 se inició la construcción de un nuevo sarcófago para el reactor. El resto de reactores de la central están inactivos.
Un nuevo sarcófago se construyó en 2016, a 30 años del accidente, una estructura única en el mundo con forma de arco de 110 metros de alto, 150 de ancho y 256 de largo. Su peso, de 30 mil toneladas, le dio un tiempo de vida estimado de cien años.
Después del accidente de la central nuclear de Chernóbil, las compañías eléctricas del mundo propietarias de las centrales nucleares fundaron la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), con el objetivo de alcanzar los más altos niveles de seguridad y confiabilidad en la operación de las centrales nucleares, a través del intercambio de información técnica, de la comparación, emulación y comunicación entre sus miembros.
Los países occidentales han seguido poniendo nuevas unidades en operación después del accidente de Chernóbil y programas adicionales de nueva potencia nuclear se están desarrollando principalmente en los países asiáticos, en los que se experimenta un gran incremento de la demanda de energía eléctrica.
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