En 2019, el Museo Nacional de Arte de Cataluña (MNAC), que últimamente anda revuelto con la devolución de las pinturas de Sijena y el pulso entre su director, Pepe Serra, y el exdirector el Reina Sofía, Manuel Borja-Villel, le dedicó en 2019 una … gran antológica Oriol Maspons (Barcelona, 1928-2013)titulado ‘La fotografía útil’, que abordaba toda su carrera: retratos, moda, publicidad… En 2011, dos años antes de morir, depositó allí su archivo fotográfico, con unas 7.000 fotografías en papel, negativos y otros materiales. El museo adquirió dos centenarios de imágenes.
Oriol Maspons. ‘TBO-Niños en la Barceloneta (Barcelona)’
Mucho más modesta, la Academia de Bellas Artes exponen, hasta el 12 de abril de 2026, en su sala permanente dedicada a la fotografía en la tercera planta (es pequeña, pero hay intención de ampliarla), una docena de fotografías de Maspons de su colección, adquiridas, según reza en las carteles, en 2006 con cargo al legado guitarte. Un legado con el que la institución planeaba adquirir un gran cuadro de Goya (‘La condesa de Chinchón’, el ‘Marianito’), pero cuyas operaciones se frustraron. El director de la Academia, Tomás Marco, explica a ABC que, tras los chascos de esas compras fallidasestán dedicando esos fondos a comprar otras obras, como estas fotografías. Pero subraya que aún queda dinero de ese legado.
Publio López Mondéjar, académico y fotohistoriador, recuerda que hace mucho tiempo fue a Barcelona a ver a Oriol Maspons, a quien quería incorporar en uno de sus libros: «Me dio paseos en moto por la ciudad, fuimos al Tibidabo, me presentó a modelos guapísimas… Pero no me había enseñado ninguna de sus fotografías. Comimos con Miserachs y le dijo que me las enseñara. No sabía dónde las tenía. Se hallaban amontonadas, esperando a ser descubiertos».
Oriol Maspons. ‘Turistas inglesas en la Costa Brava (Calella)’
Las fotografías de Maspons, advierte López Mondéjar, «son de esa España de penitencia, de escuela y misaluna España pobre que recorren Maspons, Massats«. Así, cuelgan en la muestra la imagen de dos niños leyendo tebeos en la Barceloneta, una familia gitana en La Mancha, las calles del Somorrostro de Barcelona, toreo de salón, o dos turistas ingleses con una (varias, más bien) copa de más, dándolo todo, en una bodega de Calella (Costa Brava). «Faltan sus retratos, pero llegarán. Era un extraordinario retratista. Fue también un buenísimo fotógrafo de moda. Trabajó en una Barcelona adelantada a Madrid, que no era tan nacionalista como ahora». Además, como viene siendo habitual, se exhibe en una vitrina en el centro de la sala, material procedente de la colección Pedro Melero/Marisa Llorente, como las portadas de libros que ilustraron con sus fotografías: ‘Poeta en Nueva York’, de Lorca, o ‘La ciudad y los perros’, de Vargas Llosa.
Oriol Maspons. ‘Familia nómada de gitanos (La Mancha)’
«Fue uno de los más activos e influyentes fotógrafos de la escuela de barcelonade la que fue uno de sus miembros más insignes«, comenta López Mondéjar. En 1953 fue a París, donde conoció a Robert Doisneau, Cartier-Bresson y Brassaï. «Durante casi medio siglo, no dejó de trabajar para la prensa, las editoriales, los estudios de cine y las emergentes compañías publicitarias. Lo hizo siempre de una manera intuitivaalejado de toda disciplina estética, mostrando siempre los aspectos más disonantes de la realidad. Ha sido capaz de encontrar la belleza en los ámbitos más variados del universo del tardofranquismo y de los umbrales de la democracia. Fue capaz de legarnos una estampa comprensiva y deslumbrante de aquellos años de penitencia».
