He decidido declararme marxista (Volumen I)Jon Lee Andersones un ladrillo de casi 800 páginas. Hijo 27 artículos que podrían rotularse formalmente como crónicas. Las escribieron entre 1980 y 2024. Pero es más. El autor podría ser el personaje demasiado idílico de una ficción sobre un periodista de guerra. Igual, aunque es pintoresco y ayuda, eso tampoco alcanza para transmitir su valor. La información relevante es que la llegada de este libro es una gran noticia, porque colabora en la forma necesaria de entender la historia reciente.
El ensayista y analista político estadounidense David Rieff, que escribe el prólogo, entre otras cosas dice: “¿Qué puede impresionar más en un escritor que, aun siendo plenamente consciente de la realidad terrible del estado del mundo, no reniega de su fe en el mundo?”.
Eso explica un poco al autor, la forma casi imposible, pero real, de Jon Lee Anderson. Se lo empieza a sentir, comprender, en la Introducción, que firma en octubre de 2024, desde Brasilia, Brasil. Ahí, con el gesto de registro que lo hace ser quien esda cuenta de dónde sale cada cosa que arma este libro monumental y muestra, generoso, algo de su trastienda.
Explica, por ejemplo, que el título –como mínimo combativo, al menos provocador para la coyuntura ultraderechista mundial– surge de una anotación que hizo en su diario personal a los 13 años. Nació en California, Estados Unidos, el 15 de enero de 1957, pero pasó su niñez y juventud en Taiwán, Corea del Sur, Colombia, Indonesia, Honduras, Inglaterra, España y Liberia. Estaba ahí, en ese país de África Occidental, cuando escribió “he decidido declararme marxista”. No llegaba aún la adolescencia, pero en esa declaración, que rescata ahora adulto, ya estaba el ADN de lo que iba a venir. No linealmente, claro.
catarsis declarativa
La catarsis declarativa, cuenta, salió en principio porque su familia “se movía sin cesar”. Décadas después, adulto, dice: “Pese a aquella profesión de fe tan temprana, nunca me comprometí con ella de forma activa, y de hecho no me definí políticamente en modo alguno después, más allá de sentirme fervorosamente antifascista, escéptico ante la autoridad y ajeno a puntos de vista conservadores”. Y aunque parece que se excusa, en realidad se explica. Porque es él, actual, aún en movimiento, ahora y por decisión propia, el que eligió el título.
Jon John Lee Anderson. Foto: Ariel Grinberg.El libro en cuestión está compuesto de piezas tan repletas de información como de narrativa. Es un muestrario eficiente y apasionante de cómo los géneros periodísticos son literarios. Hay que entender, tal vez, para eso, quién es Jon Lee Anderson. Una forma podría ser informativa, sobre los hitos de su carrera.
Su primer trabajo como periodista fue en Perú, en 1979, en el semanario. Los tiempos de Lima. Desde entonces se especializó en temas políticos latinoamericanos y, sobre todo, hizo escuela en el formato perfil. Entre otras figuras, trazó las vidas de personalidades mundiales tan disímiles como Fidel Castro y Augusto Pinochet; el rey Juan Carlos I de España y Saddam Hussein; o Hugo Chávez y Gabriel García Márquez.
Jon Lee Anderson es autor de varios libros. El primero es Dentro de la Liga (Al Interior de la Liga), publicado en 1986, sobre la Liga Mundial Anticomunista financiada por los Estados Unidos y sus vinculaciones con los escuadrones de la muerte en América Latina. Además, animal de redacciones y periodista –en el mejor de los sentidos– old school fue parte del staff de medios como, entre otros, The New York Times, The Guardian, El País, Le Monde y Clarín.
Actualmente es corresponsal de la revista El neoyorquino. En 2013 le dieron el Premio María Morosque otorga anualmente la Universidad de Columbia en Nueva York a periodistas que por medio de su trayectoria contribuyen a mejorar las relaciones en el continente americano.
Otra forma de decir brevemente quién es, debería ser interpretativa, y ahí hay que explicar que fue y es testigo excepcional de los acontecimientos cruciales de finales del siglo XX y principios del XXI. Vida y obra, trabajo y biografía, en su caso son indivisibles. Es autor del libro Che Guevara: Una vida revolucionariaun más que exhaustivo perfil, que llegó a librerías en 1997. Siguiendo la línea de sus padres, para escribirlo se radicó en Cuba entre 1992 y 1995 con su esposa y tres hijos.
En este, su último libro de crónicas, que a la vez funciona como memoria periodísticoen el prólogo recuerda que su despertar político fue “una conciencia temprana” que le llegó gracias a las luchas por los derechos civiles en Estados Unidos. “Mis padres, nómadas y liberales, nos educaron como familia multirracial. Éramos cinco hermanos: tres hermanos genéticos, nacidos de nuestros padres, y dos hermanas adoptadas, una en Costa Rica y otra de Taiwán”, cuenta.
Si Jon Lee Anderson fuera un personaje de ficción, no le creeríamos al guionista. Es alto, delgado, canoso antes rubio, usa anteojos redondos, barba candado y suele tener poleras oscuras o camisas informales. Anda siempre un poco despeinado y mira con aparente frialdad de ojos celestes, pero encendida por la curiosidad del periodista de raza.
Es un reportero como los que ya casi no hayde los que se fijan por la ventana si alguien dice que llueve. Sus crónicas y reportajes, fundamentales, lo hicieron célebre. He decidido declararme marxista reuniéndose por primera vez su trabajo disperso en los mejores periódicos y revistas del mundo. A lo largo de la lectura, que podría parecer abrumadora pero atrapa al instante, se devela, de fondo, lo que subyace y sostiene su trabajo brillante: el de una persona comprometida con la verdad, que se mete de lleno en cada historia.
Guerras y conflictos
Él decidió declararme marxista.un objeto enorme, en toda su polisemia, se lee al filo de la almohada o el sillón. No es posible saltar nada. La primera parte, dedicada a guerras y conflictos, recorre el planeta con una cobertura del tema en Oriente Próximo (en donde está entre otros la excelente crónica, o serie de reportajes literarios, La caída de Bagdad, que da cuenta de los días finales del régimen de Sadam Husein), Asia, África y Latinoamérica. Tiene también una sección dedicada a Guerrillas y cierra con un Diccionario de la guerra.
Jon John Lee Anderson. Foto: Ariel Grinberg.La segunda parte la dedica al Poder y política. Hijo nueve artículos diversos y que apuntan al mismo carozo del asunto. Por ejemplo, La tumba de Lorca –sobre la búsqueda en 2009 de los restos del poeta asesinado por el nacionalismo en 1936, durante la Guerra Civil Española, que sirve para pensar el pasado de la dictadura en España– o La restauración de Lula –su cobertura del regreso de Da Silva a la presidencia de Brasil en 2022 y la semilla del posible resurgimiento de la izquierda en la región–, que son su forma filosa y puntual de armar un análisis perspicaz del sistema (capitalista) que sostiene al mundo actual.
La tapa roja con una huella hecha de letras de un teclado funciona perfecto como símbolo. Este libro es el trabajo de un periodista tan comprometido con la realidad como con las personas y sus circunstancias.
Es una clase magistral de periodismo.a la vez que de literatura de guerra. Es un material al que ya se puede recurrir para empezar a comprender la historia reciente. Cerca y lejos, Jon Lee Anderson pone en juego su mirada sagaz, apasionada y atenta, para brindar un panorama complejo a través de anécdotas atrapantes. Decidió declararme marxista es la cobertura, analítica y repleta de información, de la zona más conflictiva del mundo: la del sufrimiento humano. Y aún queda por llegar el Volumen II.
He decidido declararme marxista (volumen 1). Guerra y conflictos. Poder y políticade Jon Lee Anderson (Debate).
