El mecenas y coleccionista argentino Eduardo F. Costantini ha anunciado la adquisición de la Colección Daros de arte latinoamericanocon sede en Zúrich, compuesta por 1.233 obras de 117 artistas. Estos fondos se incorporarán a la colección del Malbamuseo … fundado por Costantini en Buenos Aires, que prácticamente duplicará su tamaño, con tres millares de obras. La Colección Daros incluye obras de arte contemporáneo de artistas como Doris Salcedo, Ana Mendieta, Julio Le Parc, Alfredo Jaar, Lygia Clark y Jesús Rafael Soto. En declaraciones a ‘Art Net’, Costantini afirmó: «Estamos entusiasmados. Es un gran reto. Cambia por completo la ecuación para cuidar, almacenar, preservar y exhibir 1.233 piezas más».
Se incorporan al Malba dos obras maestras de la escultora colombiana Doris Salcedo; ‘Relevo espacial’ (1959), del brasileño Helio Oiticica; ‘Missão/Missões (Como construir catedrais)’ (1987). de su compatriota Cildo Meirelesy ‘Fisicromía 2’ (1959), del venezolano Carlos Cruz Diez. La Colección Daros cuenta asimismo con obras de Liliana Porter, Luiz Camnitzer, Guillermo Kuitca y 42 piezas de El parque. Costantini celebra el regreso de las obras de la colección Daros a Sudamérica, donde muchas de sus joyas estarán en exposición pública permanente.
Para albergar la Colección Daros, el Malba acometerá una importante proyecto de ampliaciónque prácticamente duplicará su tamaño hasta alcanzar los 8.500 metros cuadradosinforma ‘Art Net’. Se construirán nuevos espacios de exposición para la creciente colección y las exposiciones temporales bajo la Plaza Perú, la plaza adyacente al museo. La construcción está prevista que comience el próximo otoño, con motivo del 25 aniversario del museo.
La Colección Daros Latinoamérica fue fundada en el año 2000 por Ruth Schmidheiny y su entonces esposo, el empresario y filántropo suizo Stephan Schmidheiny. En 2015, Ruth cerró su museo privado, Casa Daros, en Río de Janeiro, tras solo dos años.
El ‘cazador’ de obras maestras
En 2021, Eduardo F. Costantini (Buenos Aires, 1946)uno de los coleccionistas más poderosos de América Latina, desembolsó 34,9 millones de dólares por un autorretrato de Frida Kahlo, ‘Diego y yo’ (1949), en una subasta celebrada en la sala Sotheby’s de Nueva York. La pasión (casi obsesión) por Frida Kahlo y Diego Rivera le viene de lejos. No cejó en su empeño durante 20 años hasta tener en sus manos dos obras icónicas de ambos artistas. Ambas salieron a subasta en 1995, procedentes de la Colección IBM, pero solo pudo adquirir entonces ‘Autorretrato con loro y chango’ (1942), de Frida Kahlo. Pagó por él 3 millones de dólares. En 2016 tuvo una segunda oportunidad para comprar ‘Baile en Tehuantepec’ (1928), de Diego Rivera. Y esa vez no la desaprovechó. Desembolsó 15,7 millones de dólares, récord entonces para una obra de arte latinoamericano, aunque fue en venta privada y no en una subasta. Ese cuadro se vio por vez primera, junto a otras 12 obras de su colección personal, en la exposición ‘Una mirada a la Colección Costantini’ en la Academia de Bellas Artes de Madrid en 2017.
A la izquierda, ‘Abaporu’, de Tarsila do Amaral. A la derecha, ‘Diego y yo’, de Frida Kahlo
¿Por qué eran tan especiales para usted la Frida Kahlo y el Diego Rivera? «La estrategia que siguió gracias al asesoramiento de un buen amigo (Ricardo Estévez) fue comprar obras superlativas de la historia del arte latinoamericano. La colección Malba, en su origen, eran apenas unas 300 obras, pero con una relevancia muy importante. Aquel día de 1995 fue antológico porque aparecieron las obras de Diego y Frida simultáneamente».
Acabó eligiendo a Frida… «Sí, tenía un amor especial por esa obra. Pero siempre me quedó la curiosidad y el deseo de poder adquirir también el Rivera. Comprarlo supuso un esfuerzo financiero grande. También una reafirmación del compromiso con el arte latinoamericano. Creo que va a ser otra de las fortalezas de la colección, como el ‘Retrato de Ramón Gómez de la Serna’, de Rivera. En su momento pagué por él más que por la Frida Kahlo».
En junio de 2020, en plena pandemia, Costantini sumó otras piezas clave del arte latinoamericano a su colección, vendidas en una subasta en Sotheby’s, que fue retransmitida en vivo en todo el mundo simultáneamente desde Nueva York, Londres y Hong Kong. Concretamente, adquirido ‘Omi Obini’ (1943), de Wifredo Lampor 9,6 millones de dólares; y ‘Armonía’, de Remedios Varopor 6,2 millones. En ambos casos, nuevos récords para estos artistas. En su colección también atesora una obra seminal de Tarsila do Amaral, ‘Abaporu’un icono del arte brasileño.
