Cada año, muchas personas tienen la sensación de que diciembre “se va volando”especialmente conforme avanza la edad. Aunque el calendario marca los mismos 31 días, la ciencia ha encontrado varias explicaciones relacionadas con la percepción del tiempo y el funcionamiento del cerebro.
La ciencia explica que la percepción del tiempo cambia según las actividades y los recuerdos que genera el cerebro./ Pixabay
De acuerdo con especialistas citados por diversos medios, la percepción del paso del tiempo no es objetiva, sino que depende de cómo el cerebro registra y recuerda las experiencias. En meses como diciembre, donde se concentran compromisos, celebraciones y pendientes, el tiempo parece comprimirse.
Uno de los factores principales es la sobrecarga de actividades. Reuniones, compras, cierres laborales y eventos sociales reducen los momentos de pausa, lo que provoca que el cerebro registre menos recuerdos detallados del período, generando la sensación de que pasó más rápido.
¿Por qué el cerebro percibe que diciembre pasa más rápido?
La ciencia explica que el cerebro mide el tiempo en función de la cantidad de experiencias nuevas. Cuando la rutina domina el día a día, el cerebro crea menos “marcadores” de memoria, haciendo que el período se perciba más corto al recordarlo.
Diciembre suele sentirse más corto debido a la acumulación de compromisos, estrés y rutinas repetidas./ Pixabay
En diciembre, aunque hay eventos especiales, muchos de ellos se repiten año con año, por lo que dejan de sentirse novedosos. Esta falta de novedad reduce la cantidad de recuerdos distintivos, lo que influye en la percepción acelerada del tiempo.
Otro factor clave es el estrés. La presión por cumplir objetivos de fin de año, cerrar ciclos laborales o financieros y organizar celebraciones incrementa la sensación de urgencia, lo que altera la percepción temporal.
La edad y la percepción del tiempo.
Los especialistas también señalan que, conforme una persona envejece, cada año representa una fracción más pequeña de su vidapor lo que el cerebro compara los periodos actuales con una mayor cantidad de experiencias previas, haciendo que el tiempo parezca avanzar más rápido.
Especialistas señalan que el cerebro registra menos recuerdos cuando predominan las actividades habituales./ Pixabay
Además, el cansancio mental y la atención fragmentada, comunes en diciembre, provocan que el cerebro se concentre en tareas inmediatas y no en el registro del paso del tiempo, reforzando la sensación de que el mes termina antes de lo esperado.
Aunque diciembre no dura menos, la ciencia confirma que la forma en que el cerebro procesa la rutina, la edad, el estrés y los recuerdos explica por qué, para muchas personas, el último mes del año parece desaparecer en un abrir y cerrar de ojos.
El estrés y la falta de pausas influyen en la sensación de que el último mes del año pasa más rápido./ Pixabay
