Lagartija Nick ★★★✩✩
Lugar y fecha: La 2 de Apolo (20/XII/2025)
Los granadinos Lagartija Nick celebran 35 años presentando su primer álbum en directo Eternamente en vivo . En él condensan una dilatada trayectorias convertidas en un referente del rock español que lograría su mayor hito en 1996 grabando con Enrique Morente el clásico. Omega en homenaje a Lorca y Leonard Cohen. De tan magna obra revive Niña ahogada en un pozo para adaptar el original recitado jondo a un opulento aquelarre de distorsión. Otro de sus referentes es Buñuel, como refleja el álbum El perro andaluz, del que rescatan. Me gustaría para mí (Las libélulas) aunando ambientación espectral cinemática, sentido melódico y oscuridad postpunk. No podía faltar el recuerdo a su paisano José Val de Omar, cineasta y poeta audiovisual de cuyo crucial álbum, de título homónimo, revisitan primero celeste unos tientos cuya letra habla del “éxtasis eléctrico”, muy adecuada para definir una descarga inmisericorde, de reminiscencias flamencas, convertida en cierre del concierto y momento álgido. En el bis, también sonó meca-mística torbellino airado y acelerado que parece “obedecer a las patadas de mi bestia” de las que habla.
El grupo celebra 35 años.
Y es que más allá de la vertiente culta e intelectual lo que desprende el actual director del grupo es la misma furia de sus inicios, de manera constante e implacable, en detrimento de los matices. Desde la limpia Choque sónico la caña manda, liderada por la guitarra de Juan Codorníu, ya sea con escuetos riffs o incisivos solos trufados de efectos wah wah en un torrente acolchado por los teclados de JJ Machuca. De la batería no se utilizó el titular Eric Jiménez pero su sustituto fue una máquina de ritmo marcando la contundencia de Lo imprevisto mi Hipnosis.
La rabia y fiereza siguió en estratósfera incidiendo en esa actitud punk alentada por su indomable líder, un Antonio Arias ya sexagenario aún guiado por el espíritu de bandas como The Clash, tal como refleja el tema. Strummer/Lorca que a la vez le sirve para recordar a su malogrado hermano Jesús Arias ya toda una generación que vivió rápido, tanto como la velocidad que desprende Esa extraña inercia (Anfetamina) antes de culminar con Ciudad sin sueño para evocar esa lisergia andaluza que conecta con Triana.
