En los últimos 10 años la cantidad de depósitos y dólares físicos -además de otras monedas- que están en el país o en el exterior y pertenecen a argentinos o empresas argentinas, aumentaron en más de US$ 100.000 millones.
Pasaron de US$ 153.309 millones en 2015 a US$ 260.443 millones en el tercer trimestre de este año, de acuerdo a los datos del INDEC. Incluso, ese incremento se dio si la comparación se hace contra el trimestre anterior, con un crecimiento en US$ 4.886 millones.
Buena parte de esta cifra es la que ahora está en la mira del Gobierno, que busca que esos dólares salgan del colchón, de cajas de seguridad y del exterior con su propuesta de inocencia fiscal, justamente para que esos dólares ingresen al sistema.
Si a los dólares billetes se le suman inversiones en bonos y títulos externos, propiedades en el exterior, títulos de deuda, declarados o no, el total de activos externos en manos argentinas sumaba US$ 483.278 millones. En 2015 totalizaban U$S 271.766 millones.
A la fuerte suba de los depósitos y dólares billetes, se sumaron distintas inversiones financieras, como participaciones en fondos de inversión que en esos 10 años aumentaron de U$S 26.851 millones a U$S 69.968 millones en el tercer trimestre. Y en títulos de deuda subieron de U$S 14.322 millones a U$S 42.448 millones.
De la serie del INDEC surgió que en 2006, tras la crisis de la convertibilidad, los “dólares del colchón” sumaron US$ 74.282 millones, y en 2009 cruzaron la barrera de los US$ 100.000 millones.
A comienzos de 2016 ya totalizaban US$ 154.682 millones -declarados o no-, y a inicios del gobierno de Alberto Fernández sumaron US$ 226.569 millones y alcanzaron los US$ 261.368 millones a fines de 2023.
En los siguientes 21 meses, ya inició la presidencia de Javier Milei, el rubro de dólares billetes y depósitos totalizaba US$ 260.443 millones y creció la inversión de cartera, como en fondos de inversión (US$ 69.968 millones versus US$ 55.053 millones de fin de 2023): en total los activos externos subieron de U$S 439.894 millones a U$S 483.278 millones.
Estos números ilustran la fuerte salida o fuga de capitales (porque el horrible no está en el sistema) que se financió en parte con mayor deuda (por ejemplo, con el FMI y demás organismos internacionales, a los que se les adeudan casi U$S 100.000 millones ) un proceso que se fue acrecentando año tras año en medio de una fuerte depreciación del peso, brecha cambiaria, bajo crecimiento y recesión, alta inflación, parate de la actividad económica agravado por la pandemia y aumento de la informalidad.
Con la gestión de Milei, luego de la devaluación inicial, el peso se fue apreciando y se encarecieron los bienes y servicios en dólares y aumentaron las inversiones en fondos de inversión y títulos de deuda en moneda extranjera.
De este modo, mientras el Banco Central no tiene dólares, las divisas crecen en billetes bajo el colchónen propiedades o inversiones financieras en el exterior y en acciones o títulos de deuda de gobiernos o empresas extranjeras.
Todos esos fondos son privados y están en billetes o invertidos en fondos y monedas extranjeras, mientras la deuda es del Estado Nacional. Buena parte “no están declarados” y se fueron acumulando a lo largo de los años fuera del sistema financiero local.
Estas cifras del INDEC surgen de los movimientos de la compra-venta de moneda extranjera del sistema bancario y financiero, de la entrada y salida de fondos y capitales que se cursan a través del Banco Central y de datos suministrados de bancos y entidades del exterior acerca de las propiedades, colocaciones o activos que tienen los argentinos en sus países y de estimaciones de movimientos de fondos, como sería el caso del turismo extranjero.
