El ajedrez vive uno de los momentos más convulsos de su historia reciente. La Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que preside el ruso Arkady Dvorkovich, aprobó el levantamiento de las sanciones a Rusia y Bielorrusia permitiendo que regresen a las competiciones oficiales de la FIDE por primera vez desde la invasión a gran escala de Ucrania por parte de Rusia en 2022. Durante una Asamblea General telemática en la que se produjeron varias irregularidades para forzar la votación.
Seis horas, voto secreto y recuento polémico
La Asamblea, cuya duración se extenderá más allá de seis horas, Se celebró la votación de dos resoluciones cuya forma ha suscitado dudas sobre la legalidad, la gobernanza y la influencia política de Rusia dentro del organismo rector mundial del ajedrez. Para empezar, la sesión se extendió más allá de la medianoche, lo que fue denunciado por varias federacionesy los delegados se vieron forzados a votar dos resoluciones que contenían contenidos contradictorios.
La primera, en la que la Federación Rusa de Ajedrez pidió la eliminación inmediata de todas las restricciones, incluida la restauración de las banderas e himnos nacionales, fue aprobada con un resultado de 61 votos a favor y 51 en contra. Con una alta abstención de 29 delegados que se negaron a posicionarse o no participar en la misma. Y la segunda, que partía del Consejo de la FIDE, apostaba por permitir el regreso de los equipos, pero manteniendo las restricciones de los símbolos nacionales en las competiciones de adultos en espera de consulta con el COI. Esta segunda propuesta fue aprobada con 69 votos a favor, 40 en contra y la abstención de 32 delegados. Para sorpresa de los presentes Dvorkovich validó ambas resoluciones y advirtió que el “Consejo de la FIDE implementaría los puntos de consenso entre ambas”.
El bloqueo a Rusia y Bielorrusia en el ajedrez se ha ido desescalando progresivamente desde la invasión de Ucrania el 24 de febrero de 2022. Sus ajedrecistas han podido participar bajo la bandera neutral de la FIDE, como lo hizo Ian Neponiamtchi en el torneo de Candidatos celebrado en Madrid en junio de ese año. En 2024, en la Asamblea General de la FIDE en Budapest, se desestimaron las mociones para levantarlas. Sin embargo, se permitió que pudieran jugar los equipos juveniles y con discapacidad de Rusia y Bielorrusia. Y en noviembre se aprobó que un equipo ruso participe en el Mundial Femenino por Equipos de 2025, lo que provocó protestas de la Federación Ucraniana de Ajedrez y de la Unión Europea de Ajedrez (ECU) también protestó, argumentando que la decisión contradecía la política acordada en la Asamblea General.
Otro aspecto irregular en la votación del domingo fue la elección de la fórmula del voto secreto. Según los estatutos de la FIDE, “las votaciones para las elecciones de Presidente y de los miembros del Consejo se realizarán mediante votación secreta. Las elecciones de Presidentes de Zona y de Comisiones electas se realizarán mediante votación secreta, excepto cuando no haya más candidatos que puestos por cubrir. Se realizará votación secreta para la adjudicación de la sede de la Olimpiada y para las decisiones sobre mociones de censura. Todas las demás decisiones se tomarán mediante votación pública”. En este caso se violó el estatuto con una votación secreta que se saltaba lo estipulado en el reglamento.
“Un conflicto geopolítico”
Y Dvorkovich, que según informa Chess.com dedicó 16 minutos antes de la votación a mostrar diapositivas para convencer a los delegados incluyendo una diapositiva con una lista de los deportes que actualmente permiten la participación del equipo ruso. También se dio la palabra a Dmitry Oleinikov, de la Federación Rusa de Ajedrez, y al abogado deportivo ruso Mikhail Prokopets. Esta última afirmó que “Está absolutamente claro que los atletas no pueden influir ni detener ningún problema o conflicto geopolítico. No existe ninguna relación entre prohibir la participación de atletas y detener la guerra… detener el conflicto”. Entre los partidarios de restituir el estatus de los ajedrecistas de ambos países están el delegado de la Federación Kirguisa de Ajedrez, Babur Tolbaev, quien presentó una moción para levantar las restricciones en Budapest, o el de Sri Lanka, Wjesuriya G. Luxman.
El presidente de la Federación Ucraniana de Ajedrez, Oleksandr Kamyshin, se posicionó frontalmente en contra: “Es sorprendente oír cómo algunos califican una invasión a gran escala y sin provocación como un asunto geopolítico. Permitir esto enviaría una señal política profundamente preocupante y comprometería la integridad moral de la FIDE”. Además, el miércoles anunciado en un comunicado está preparando una apelación ante el TAS: “Los acontecimientos que condujeron a la adopción de esta vergonzosa decisión muestran indicios de graves violaciones, incluyendo la votación secreta ilegal, no previsto en estos casos por el Estatuto de la FIDE, y el recuento de votos. Además, durante la Asamblea General, los dirigentes de la FIDE —el presidente Arkady Dvorkovych y su equipo— violaron sistemáticamente los procedimientos y condiciones del Estatuto de la FIDE, descuidaron los principios de apertura y transparencia e ignoraron las recomendaciones del COI”.
Dvorkovich, “un instrumento del Estado ruso”
Uno de los delegados más beligerantes contra estas resoluciones fue el director de Ajedrez Internacional y Relaciones Externas de la Federación Inglesa de Ajedrez, Malcolm Pein, que calificó de “escandalosa esta decisión. Es potencialmente peligroso para el futuro de la organización si vamos en contra de las opiniones del COI”. En declaraciones a Chess.com Pein afirmó que “Esa la culminación lógica de permitir que la FIDE esté completamente dominada por un solo país, tanto en términos de personal como de política. El resultado de esta votación es aislar el ajedrez. Espero que Dvorkovich se enfrente a un desafío en el próximo congreso de la FIDE. Cabe destacar que uno de los puntos por los que luchó fue la introducción de límites de mandato, pero ahora que todavía parece ser útil a sus superiores en el Kremlin, decidió tirar esa promesa por la borda”. La Federación inglesa fue más allá en su comunicado, advirtiendo que “el presidente de la FIDE, Arkady Dvorkovich, ex viceprimer ministro de Rusia, quien presidió la reunión, actuó en la práctica como un instrumento del Estado ruso. El Sr. Dvorkovich se negó a permitir un debate o una votación sobre la moción propuesta por la ECF”.
Y por último, las Federaciones Nórdicas de Ajedrez (Noruega, Suecia, Dinamarca, Finlandia, Islandia, Islas Feroe y Groenlandia) emitieron una declaración conjunta antes de la Asamblea, instando a votar en contra de la propuesta argumentando que no era consistente con las recomendaciones o principios del COI. “Todo el proceso que rodeó y tuvo lugar durante el congreso fue tragicómico. El Consejo de la FIDE realizó una propaganda descartada antes del caso, y parece que esto continuó durante el propio congreso. Las aportaciones y críticas occidentales cayeron en saco roto y sin fundamento”, afirmó el presidente de la Federación Noruega de Ajedrez, Lasse Ostebo Lovik.
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