Diciembre suele ser sinónimo de alegría, reencuentros familiares y regalos, pero también se ha convertido en el preludio de la temida factura de la luz. La famosa cuesta de enero no empieza el día 1, sino que se fragua durante las semanas previas en tu hogar.
A menudo se tiende a culpar a las grandes comilonas, al marisco oa la compra de juguetes del agujero en tu presupuesto, pero existe un “vampiro” silencioso operando en tu propio salón que rara vez tienes en cuenta, como lo son las luces decorativas.
No hace falta que apagues las luces de Navidad ni que te conviertas en el Grinch del barrio para proteger tu bolsillo. La realidad es que puedes mantener el espíritu festivo intacto corrigiendo una serie de errores que cometes por pura inercia.
Es importante mencionar que estos descuidos, sobre todo en el mes de diciembre, están inflando tu consumo eléctrico y, con el precio del kilovatio hora fluctuando en el mercado regulado, cualquier despiste se paga caro.
Las luces navideñas antiguas inflan la factura de la luz
Si eres de los que baja al trastero cada año para rescatar las mismas cajas de adornos que compraste hace una década, tienes un grave problema de eficiencia energética. Y es que las guirnaldas de luces incandescentes tradicionales son hoy una tecnología obsoleta.
Y es que, si no lo sabías, estas pequeñas bombillas funcionan calentando un filamento, lo que significa que el 90 % de la energía que se consume se pierde en forma de calor y solo el 10 % se convierte en luz.
El consumo medio de una cadena de luces ronda los 40 vatios.. Si tienes tres o cuatro juegos de luces distribuidos entre el árbol, el Belén y el balcón, y las mantienen encendidas durante una media de diez horas al día, el contador inteligente de tu casa no para de sumar.
La diferencia con la tecnología actual es abismal, puesto que una guirnalda LED equivalente consume apenas 5 vatios, a veces incluso menos dependiendo de la densidad de diodos.
Estamos hablando de una reducción del 80 % en el consumo directo de energía para obtener la misma cantidad de lúmenes. Además, al no emitir calor, los LED son mucho más seguros si están en contacto con materiales inflamables como el árbol sintético o las telasreduciendo el riesgo de accidentes en casa.
La cocina: el otro gran sumidero de energía
Las luces no son las únicas responsables del pico de consumo en diciembre, sino que en estas fechas, la cocina trabaja a destajo y el horno se convierte en el electrodoméstico estrella. Debes saber que el horno es uno de los aparatos que más potencia demanda en una viviendaya que utiliza resistencias de alto consumo para alcanzar temperaturas elevadas.
Un error muy común es abrir la puerta del horno constantemente para comprobar el estado del asado o el pavo, y es que cada vez que lo haces, la temperatura interior cae entre 25 y 50 grados.
Esto obliga al termostato a reactivar las resistencias a máxima potencia para recuperar el calor perdido, disparando el consumo. Por ello, mejor utilice la luz interior y mantenga el cristal limpio para vigilar la comida sin abrir.
Además, aplica la técnica del calor residual. Apaga el horno cinco o diez minutos antes de que termine el tiempo de cocción.; El calor acumulado será suficiente para terminar el plato a coste cero. Si tienes que cocinar varios entrantes o platos, intenta hornearlos a la vez o uno inmediatamente después del otro para aprovechar que el electrodoméstico ya está caliente.
Calefacción y consumo fantasma
Durante las cenas y reuniones familiares, otro factor entra en juego: la temperatura. Si vas a tener a diez personas en el salón, el calor corporal humano aumentará la temperatura de la estancia de forma natural, por lo que no necesitas tener la calefacción a la misma potencia que cuando estás solo.
Es por esta razón que Bajar el termostato un par de grados antes de que lleguen los invitados evitará que pasen calor. y reducirá el esfuerzo de la caldera o los radiadores eléctricos.
Por último, vigile el consumo fantasma o stand-by. En Navidad hay más gente en casa, más televisores encendidos, consolas de videojuegos nuevas actualizándose y equipos de sonido funcionando.
Muchos de estos aparatos siguen drenando energía cuando los apagas con el mando a distancia. Utilizar regletas con interruptor para desconectar completamente la zona de entretenimiento cuando termine la fiesta es una medida básica pero efectiva.
El saldo final en euros
Si haces la suma de todas estas pequeñas acciones, las cuentas salen a tu favor. La sustitución de luminarias obsoletas por LED puede ahorrarte unos 30 euros si tienes una decoración extensa. El uso eficiente del horno y la calefacción pueden sumar otros 20 euros de ahorro.
Estamos hablando de que, con un poco de atención, puedes reducir tu factura en unos 50 euros este mes. La eficiencia energética no consiste en vivir a oscuras ni en renunciar a las tradiciones, sino en aplicar inteligencia al consumo.
Cabe destacar que estos euros serán mucho mejores invertidos en la comida de Reyes, en un buen regalo para un ser querido o en tu cuenta de ahorros, que regalados a la compañía eléctrica por una serie de descuidos que se pueden evitar.
