La crisis griega estalló en 2009, cuando Bruselas descubrió que el país había falseado durante años sus datos de deuda pública. La desconfianza de los mercados provocó el desplome de la Bolsa de Atenas y dejó al Estado al borde del colapso financiero. … Para evitar la bancarrota y la salida del euro, la Troica´—formada por la Comisión Europea, el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional— concedió en 2010 un préstamo de 110.000 millones de euros —30.000 millones del FMI— a cambio de una drástica reducción del gasto público.
En 2012 la situación económica obligó a Grecia a solicitar un segundo rescate de 130.000 millones de euros, condicionado a que el país reestructurara su deuda y aplicara medidas de austeridad que incluyeron recortes en las pensiones y salarios públicos, nuevos impuestos y privatizaciones de empresas públicas. En 2015, tras la imposición de un corralito bancario, se aprobó un tercer rescate de 86.000 millones de euros, que permitió al país permanecer en la eurozona. El programa concluyó en 2018, aunque la supervisión económica se mantuvo hasta 2022.
En los últimos años, Grecia ha trabajado para recuperar la confianza de los mercados y, gracias a los fondos europeos, ha conseguido digitalizar y mejorar su sector público.
Devoluciones
Grecia acaba de devolver anticipadamente 5.287 millones de euros del primer rescate, cuyo vencimiento estaba previsto en 2033, ahorrando así millones en intereses futuros.
No es la primera vez que Grecia adelanta pagos, sino que forma parte de un plan del Ejecutivo conservador de Kyriakos Mitsotakis para sanear sus cuentas, recuperar la confianza de los mercados y acelerar la reducción de la deuda. «Reducir la deuda es lo mejor que podemos hacer por el bien de las generaciones futuras, para que no les pase lo que pasó con la nuestra», afirmó el viceministro de Economía Nacional y Finanzas de Grecia, Thanos Petralias durante la presentación en el Parlamento de los presupuestos anuales.
Grecia da un paso clave en su recuperación al adelantar la devolución de los préstamos del rescate, marcando un punto de inflexión tras años de crisis y austeridad.
Desde 2022, Grecia ha realizado cuatro pagos anticipados a sus socios europeos vinculados al primer rescate por un valor de 20.100 millones de euros (incluidos los 5.287 millones de ahora), además de 7.900 millones de euros al Fondo Monetario Internacionalcancelando así toda la deuda con este organismo. En total, ha reembolsado anticipadamente 29.000 millones de euros, ahorrando hasta la fecha 3.500 millones de euros en intereses.
El Gobierno prevé liquidar antes de 2031 los 31.600 millones restantes del primer rescatereduciendo con ello la deuda en términos absolutos como en porcentaje del PIBlimitando el riesgo ante futuras subidas de los tipos de interés y logrando un ahorro adicional de 1.600 millones de euros en intereses.
Recuperación de la confianza
En 2023, Grecia recuperó el grado de inversión por parte de las principales agencias de calificación, lo que le ha permitido abaratar su financiación y consolidar una mayor estabilidad institucional. «Además de la reducción la deuda pública, las amortizaciones anticipadas han mejorado la credibilidad del país, tanto en términos generales como, en particular, en los mercados internacionales de capitales; han contribuido a las revisiones positivas de la calificación crediticia por parte de las agencias de calificación; han suavizado el perfil de vencimientos de la deuda y han permitido un financiamiento más barato en los mercados, explica a ABC el economista y profesor de la Universidad Económica de Atenas, Panos Tsaklogou.
Este cambio de imagen quedó reforzado recientemente con la elección de Kyriakos Pierrakakis como presidente del Eurogrupo. El primer ministro griego, Kyriakos Mitsotakis destacó entonces la transformación de Grecia: «El país era antes la ‘oveja negra’ por su bancarrota; hoy se encuentra en la cima del consejo económico de los países más desarrollados del continente, y todo ello gracias a los sacrificios de nuestros ciudadanos».
En 2024, la deuda soberana se situó en torno al 153% del PIB, cerca de diez puntos menos que el año anterior. Para el Ejecutivo griego, estos datos confirman que Grecia ha dejado atrás la etapa más oscura de la crisis y se consolida como un socio confiable dentro de la Unión Europea, señala Tsakoglou .
Sin embargo, no todos los expertos comparten esta interpretación optimista. El economista y profesor universitario, Yorgos Pisinas explica a ABC que la amortización anticipada de la deuda puede ser una decisión macroeconómicamente cuestionable y no necesariamente beneficiosa para la productividad del país: «Se confunde clasificación con causalidad. No hay razones para pensar que reducir la deuda vaya, por sí solo, a aumentar la productividad», afirma.
Según el experto, ocurre lo contrario: una mayor productividad impulsa el PIB y reduce automáticamente el peso de la deuda. «La productividad depende principalmente de las inversiones, y estas se desplomaron durante la crisis, presionando alza la ratio de deuda-PIB pese a la austeridad, los rescates y la reestructuración de la deuda», añade.
Pisinas critica la decisión del gobierno de priorizar la devolución anticipadamente: «Destinar más de 5.000 millones de euros a amortizar la deuda sugiere que el Gobierno no encontró mejores opciones de inversión para esos recursos. Leído en clave económica es un síntoma de debilidad». considera que una estrategia de inversión pública ambiciosa habría tenido un efecto más directo sobre el crecimiento económico. «El refuerzo de las infraestructuras y un programa sólido e inversión pública serán una política claramente orientada al desarrollo», concluye.
Por su parte, Tsakloglou hace hincapié en que más allá de los factores estrictamente económicos, los factores políticos desempeñan un papel muy relevante y Grecia.
