Más allá de su historia personal, Pellegrino Matarazzo deja muy clara en su primera entrevista a los medios oficiales del club cuál es su forma de entender la vida y el fútbol. La ambición es una de sus señales de identidad. “Creo que la gente que se pone límites es porque no creen en ellos mismos.. Creo que todo es posible”, afirma con rotundidad. Una mentalidad que reconoce haber aprendido en su país de origen. “En Estados Unidos aprendí a ser muy optimista. Es uno de mis mejores aprendizajes. Me lo creo”.
Para Matarazzo, el éxito no llega por casualidad, sino por la capacidad de entregarse por completo a un objetivo. “Si tienes la habilidad de invertir todo lo que tienes en lo que quieres, lo tendrás“, asegura. Esa filosofía explica muchas de sus decisiones vitales, como aquel salto al vacío que dio rumbo a Alemania. “En su día me moví a Alemania sin hablar ni una palabra de alemán y sin haber jugado a fútbol en mi vida y acabé entrenando en la Bundesliga”, recuerda con orgullo.
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El nuevo entrenador de la Real insiste en que su trabajo va mucho más allá de lo táctico. “Este trabajo va de personas. Eso es lo importante“, repite. Por eso valora tanto el equilibrio personal. “La familia para mí es muy importante. Invierno en ellos mi tiempo. Mi mujer y mi hijo son realmente importantes”. En su día a día busca desconectar del fútbol. “Me gusta mucho jugar con mi hijo. También pasear con mi perro. Me gusta correr, ir en bicicleta, voy al gimnasio… Eso me mantiene en equilibrio”. Además, se define como una persona curiosa. “Leo también. Otra de las cosas que me gustan mucho es viajar. He estado en Japón, Costa Rica, Tanzania… Me gusta mucho ver cosas y experimentar”.
Sus padres son su gran referencia. “Mi padre era mecánico. Se despertaba muy pronto y regresaba muy tarde. Trabajaba muchísimas horas. Mi madre estaba con nosotros. Éramos cuatro chicos. Nos dio mucho amor. Mucho trabajo duro. Estoy muy orgulloso de ellos.”. Valores que se siente cercano a los del entorno en el que ahora trabaja. “Mi impresión es que sí”, responde cuando se le pregunta si encaja con los valores del pueblo vasco. “Tengo que conocerlo del todo. No he conocido a nadie que no lo sea. Son gente abierta a conectar con la gente. Ha habido un ‘partido’”.
Sobre el futuro, Matarazzo prefiere guardar silencio. “No te voy a responder”, dice entre risas. “Lo que yo veo se queda para mí, me lo dejo dentro. Tengo mi visión, pero se queda para mí”. Eso sí, deja claro que se siente en el lugar adecuado. “Ahora estoy aquí porque di mis pasos antes y estoy muy, muy feliz. Esto no va de diez años. Esto va de lo que siento ahora. Lo que venga entonces, vendrá”.
