De forma oficial, la Unión Europea permitirá que se sigan vendiendo en el Viejo Continente vehículos con motores de combustión mucho más allá de 2035, año límite que habían propuesto junto con las marcas para vender de ahí en adelante y de manera exclusiva 100% eléctrica.
Así, este tipo de motores ya no ‘morirán’ y, al contrario, con este aplazamiento ganaron un nuevo aliento que puede cambiar el futuro de la industria automotriz mundial, que hace un quinquenio había anunciado al unísono que se fabricarían exclusivamente autos eléctricos.
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La Comisión Europea dio con este aplazamiento un golpe de realidad, pues por diversas razones, el proyecto de llegar a tener un parque automotor 100% eléctrico no es por ahora viable, ni en términos económicos ni de sostenibilidad ambiental.
De forma oficial, la Unión Europea permitirá que se sigan vendiendo en el Viejo Continente vehículos con motores de combustión mucho más allá de 2035, año límite que habían propuesto junto con las marcas para vender de ahí en adelante y de manera exclusiva 100% eléctrica.
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La razon del cambio
Las principales marcas europeas e incluso extranjeras se mantuvieron durante el último año en reuniones permanentes con funcionarios de la Unión Europea con el fin de ejercer presión para estirar este plazo. En el tránsito entre la propuesta y la puesta en funcionamiento del plan para fabricar exclusivamente los eléctricos, se encontraron con pérdidas de millas de puestos de trabajo, cierre de proveedores tradicionales de su cadena de suministros y la búsqueda de nuevos, elevados costos para los materiales raros que necesitan las baterías y motores eléctricos, escasez de los mismos, dependencia tecnológica de empresas especializadas en este tipo de tren motor, tanto en el hardware como en el software, y otros problemas como la paulatina desaceleración de la demanda.
Unión Europea Foto:iStock
Aunque en Europa las ventas de carros con las baterías más grandes van bien y es el segundo mercado con mayor crecimiento en la materia para este año, un análisis detallado muestra que la tendencia se está inclinando cada vez más hacia la adopción de vehículos híbridos de todo tipo y especialmente de los que mejor cumplen las normativas de emisiones, que son los enchufables y los de rango extendido.
La extensión no significa un reverzaso en términos de impacto ambiental, sino, por el contrario, la adopción de un proyecto sólido y realizable, con menor impacto en las finanzas de las marcas y en la población general. Lo que sí se afirmó es que habrá nuevas normas de emisiones cada vez más estrictas que permitirán al motor de combustión ser más eficiente y combinarse con los híbridos en un equilibrio adecuado para todos los actores directos e indirectos del sector.
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Motor Foto:iStock
Y para brindar mayor estabilidad a los fabricantes, la Comisión también propuso una congelación de 10 años de las condiciones sobre vehículos nuevos. Esta pausa podría reducir la complejidad del cumplimiento normativo y ofrecer una planificación más clara a largo plazo.
Así quedó el nuevo panorama
Con esta importante revisión de la normativa, la Comisión Europea añadió más flexibilidad de cara al futuro y se derrumbó la que parecía una fecha inamovible para acabar con la combustión interna. Esto le vuelve a dar vida al continuo desarrollo de este tipo de motores que se estancó luego del downsizing, un desarrollo de pequeños motores, casi todos turbo cargados, que dieron enormes frutos en la complicada ecuación de rendimiento versus bajas emisiones.
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Lo que sigue será que, en lugar de exigir una reducción del 100 % de las emisiones de CO2 de los carros nuevos con respecto a los niveles de 2021, los fabricantes de automóviles ahora deberán lograr una reducción del 90 % a partir de 2035. El 10 % restante se podrá compensar mediante una combinación de biocombustibles, combustibles sintéticos y créditos vinculados al uso de acero bajo en carbono producido en la Unión Europea.
Carros Foto:iStock
Esta revisión se presentará al Parlamento Europeo y al Consejo en 2026 para su aprobación formal y así se mantendrá a la industria europea casi como está hoy en día, con una oferta variada de motorizaciones.
Lo más significativo es que en este documento no se incluyó una nueva fecha de vencimiento para los motores de combustión interna y que los fabricantes de automóviles se beneficiarán de requisitos menos estrictos para 2030, dando vía libre otra vez a la venta de carros convencionales.
Cambio de clave para la industria
Todo esto significa que habrá larga vida para los motores de combustión y que seguiremos viendo, por otro par de décadas, estrenos en este segmento convencional y tradicional y que en nuestro mercado, será aún más acentuado este cambio, pues, aunque estamos entre los países con mayor impulso en las ventas de eléctricos y estos se han convertido en el ‘nuevo carro popular’ en los renglones de automóviles y camionetas, volverán a llegar ofertas de entrada de ambos tipos.más modernos y probablemente de menor precio que sus contrapartes con enchufe.
Vehículos con motor de combustión. Foto:iStock
En consonancia, implicará un cambio coyuntural para la industria mundial, más allá de lo que existe bajo el capó, pues el crecimiento relevante de las marcas chinas alrededor del mundo se estaba dando con los trenes motores enchufables como punta de lanza, y casi todas apostaron por los carros eléctricos, algo que por ahora los tiene navegando en las aguas de la bonanza gracias a sus propios méritos, pues tanto la materia prima como los principales desarrollos tecnológicos estaban naciendo allá.
Ahora deberá volver a tener en su abanico de ofertas motores de combustióntema en el que quedaron siempre a la sombra de las marcas occidentales, y tendrán que hacer una reinversión hacia un elemento que, hasta hace cinco años, empezaba a parecer del pasado.
Ese impacto les volverá a dar aire a las casas occidentales que se quejaban del juego desigual con sus contrapartes chinas, que ofrecen vehículos a muy buenos precios, equipamiento y con lo último en tecnologías de conectividad y propulsión, gracias a las medidas gubernamentales de ese país que promovieron esta tecnología a través de ayudas, y que los llevaron a tener una sobreproducción eléctrica no solo para su gigantesco mercado interno, sino con un excedente que, en volumen, les dio un precio pírrico a sus productos más allá de sus fronteras.
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Falta ver la rapidez con la que reaccionan, pues ya hay varias de esas firmas que se dieron cuenta que en algunos mercados maduros de europa Empezaron a concentrar las compras en el renglón de los híbridos y por ello, no abandonaron de todas esas opciones.
Además, las compañías chinas ya tienen un pie como los fabricantes occidentales. Los más grandes grupos salieron de China para establecer plantas en Europa y hasta en los cercanos México y Brasil, donde ya están comenzando a operar. Así se amparan de las cada vez más inocultables señales de alarma de los gobiernos que, por presión de sus industrias locales, tratan de atajar esa avalancha con impuestos de hasta el 50 %, como en el caso mexicano, a los vehículos importados desde China.
Al final de esta amalgama, tendrá que salir ganando el consumidor, pues la oferta, la calidad, el tiempo de respuesta de cada una de las compañías, sin importar su origen, desencadenará un verdadero carro del futuro, sin los últimos de la contaminación, de la tecnología y, mucho menos, de la política. En las vitrinas, a quien mejor le va es al que ofrece más por menos dinero.
