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Las publicaciones, en decenas de casos, siguen un patrón prácticamente calcado: el Ministerio del Interior de Egipto comparte en su cuenta oficial de Facebook una foto de las personas detenidas con el rostro difuminado, vistiendo ropa de casa y, expuesta delante de ellas, dinero y otros objetos confiscados, como teléfonos y equipos fotográficos. En cuestión de minutos, el suceso salta y se propaga por varios medios de comunicación. ¿El delito? A menudo, haber utilizado una aplicación digital para publicitar o compartir contenido tachado de “inmoral”.
Por: El País
En los últimos meses, este tipo de detenciones se han acelerado en Egipto, donde las autoridades recurren a cargos que grupos de derechos humanos consideran imprecisos, como violar “los valores de la familia” y la “moral pública”, para detener a creadores de contenido por vídeos no políticos subidos a las redes que tildan de “indecentes”. Los primeros casos se remontan a 2020. Desde entonces, al menos 327 personas han sido detenidas en 252 causas judiciales, según un informe reciente de la Iniciativa Egipcia para los Derechos Personales (EIPR). Pero en los últimos meses estas detenciones se han acelerado. Desde agosto, al menos 167 personas han sido arrestadas en 134 causas judiciales, según la EIPR, lo que equivale a más de una al día en los últimos cinco meses. La mayoría (107) fueron de nuevas mujeres, en lo que la EIPR juzga como un intento de controlar sus elecciones personales de vestimenta e imagen para que se ajusten a un ideal más conservador e idealizado de mujeres de clase trabajadora.
Uno de los casos más mediáticos ha sido el de una tiktoker conocida con el nombre ficticio de Suzy El Ordoneya, que comenzó a publicar contenido de su vida cotidiana en 2021 cuando era estudiante de secundaria. En los últimos tres años, después de hacerse muy popular, la joven ha sido investigada en siete casos diferentes, acusada de violar los valores familiares, desacato a la religión, blanqueo de capitales, difusión de noticias falsas e incluso incitación al desorden público y pertenencia a un grupo terrorista, según han declarado sus abogados.
Algunos hombres han sido arrestados a su vez por contenido público que grupos de derechos humanos consideran que no se ajusta al arquetipo de masculinidad aceptable por cuestiones como su forma de bailar. El 12 de agosto, la policía también arrestó a una joven por publicar vídeos “indecentes” y afirmar que era “un hombre que se hacía pasar por una mujer”, según Human Rights Watch (HRW). La EIPR ha documentado además investigaciones de hombres homosexuales a partir de contenido privado y personal extraído de aplicaciones de citas.
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