En medio de una de las crisis más profundas que ha vivido Cuba en décadas, con apagones prolongados, desabastecimiento crónico de alimentos y un poder adquisitivo pulverizado, el conglomerado turístico Gaviota -perteneciente al holding militar GAESA- celebró la reinauguración de una instalación hotelera de alto estándar en Varadero, uno de los principales polos turísticos del país.
A través de FacebookGaviota anunció la reapertura de un hotel “completamente remodelado” que ahora operará bajo la administración de la cadena italiana Domina, presentado como un nuevo “producto turístico” que promete lujo, confort y experiencias exclusivas frente al mar.
Según el post, la instalación cuenta con áreas gastronómicas renovadas, zonas de recreación, espacios de descanso y vistas privilegiadas al océano, todo concebido para atraer a visitantes que buscan “autenticidad” y comodidades de alto nivel en el principal balneario cubano.
“¡Bienvenidos a Domina Marina Varadero!”, proclamó la empresa estatal, invitando a los viajeros a “descubrir” esta nueva etapa del complejo.
Por su parte, la cadena italiana describió el lugar como un espacio donde “cada detalle refleja excelencia y exclusividad”.
es Facebookcompartió imágenes de algunas de las estancias del resort.
“Descubre el lugar donde cada amanecer brilla más que el sol, Varadero tiene un nuevo secreto: Domina Marina'”, expresó.
Sin embargo, el entusiasmo promocional contrasta con la realidad que vive la mayoría de los cubanos.
Mientras se invierten recursos en instalaciones turísticas orientadas al visitante extranjero, millas de familias enfrentan jornadas de más de 12 y hasta 20 horas sin electricidad, mercados vacíos, inflación descontrolada y salarios que no alcanzan ni para cubrir la canasta básica.
¿Cambio de dueño en la oscuridad?
Aunque la publicación oficial no hace referencia al cambio de dueño, internautas cubanos identifican el inmueble como el antiguo Meliá Marina Varadero, lo que despertó interrogantes sobre el cambio de administración.
“¿Por qué lo habrá dejado Meliá?”, preguntó uno.
Otro, que aseguró haber trabajado en la instalación, señaló que la cadena anterior la había descuidado mucho y expresó la esperanza de que la nueva administración logre “levantarlo”.
“Tuve la dicha de visitarlo en varias ocasiones entre en 2018 y 2019 y realmente era fantástica, luego me dijeron que después de la COVID no era ni la sombra de lo que un día fue”, señaló un habanero.
el Meliá Marina Varadero, un resort con la característica de todo incluidofue el vigesimosexto alojamiento que Meliá Hotels International abrió en Cuba.
Inaugurado en 2013, el complejo contaba con un hotel cinco estrellas con 423 habitaciones además de 26 apartamentos ubicados en edificios condominios, a lo cual se sumaban un centro de buceo, terminal de catamaranes y servicios de marinas (atraque y amarre).
Pero años después, ya no era ni la sombra de lo que un día fue.
En 2024, una familia canadiense que reservó allí unas vacaciones, denunció que el estado deplorable del hotel les hizo vivir una verdadera pesadilla.
En las zonas comunes los pasillos no tenían luz, había colillas por todas partes, manchas en las paredes y elevadores fuera de servicio. En la habitación fue peor: manchas de sangre en las sábanas, suciedad por hacer y un inodoro que no funcionaba.
“Azulejos rotos en el techo, pasillos oscuros y manchas en las paredes y las puertas, todo decrépito y cayéndose a pedazos. Todo sucio”, describió la turista.
Otro hotel de lujo, ¿para quién?
Más allá del cambio de dueño, la reapertura del hotel vuelve a poner sobre la mesa una política que ha marcado la estrategia económica del Gobierno durante años: la apuesta casi exclusiva por el turismo internacional, incluso cuando las cifras de visitantes han caído y decenas de hoteles permanecen semivacíos o con niveles de ocupación muy por debajo de lo necesario para ser rentables.
Aun así, la construcción, remodelación y reinauguración de complejos turísticos no se detiene, canalizando inversiones hacia un sector controlado en gran medida por el aparato militar, mientras áreas esenciales como la producción de alimentos, la generación eléctrica y el transporte público siguen sumidas en el deterioro.
En este contexto, la reapertura de Domina Marina Varadero no solo representa otro enclave de lujo en la franja norte de Matanzas, sino también un símbolo del modelo económico que privilegia los ingresos del turismo gestionado por GAESA, mientras el país atraviesa una emergencia social que golpea cada día a millones de ciudadanos.
