Donald Trump es esa persona que se puso a sí mismo la medalla del premio de la Paz de la FIFA creada por su amigo Gianni Infantino para él mismo. Trump quiere el premio Nobel de la Paz. No soporta que lo tenga Barack Obama y él no. Es algo que marca las prioridades de su agenda, que confluye con los aranceles como herramienta coercitiva para doblar voluntades del otro. Y, así, el presidente de EEUU presume cada día de haber resuelto ocho guerras a través de acuerdos de paz logrados, en algunos casos, según dice, gracias a la presión ejercida con la amenaza de los aranceles.
Pero ¿cuál es la realidad? ¿Qué hay de verdad en esas ocho guerras y ocho pasos que dice haber conseguido la misma persona que acumula 15.000 soldados y un portaaviones frente a Venezuela mientras ordena más de 100 ejecuciones extrajudiciales en el Caribe y el Pacífico Oriental?
