John Simpson lleva desde la década de los años 60 pisando trincheras, esquivando balas y narrando la historia en directo. Ha visto caer el Muro de Berlíndesmoronarse a la Unión Soviética y desvanecerse la Guerra Fría.
Sin embargo, este legendario corresponsal de guerra ha lanzado un aviso contundente a través de la bbc: nunca, en sus casi sesenta años de carrera, había vivido un año tan preocupante como 2025..
No es una mentira; es el análisis de una persona que ha sido testigo de todo y ahora ve cómo los cimientos de la seguridad a nivel mundial se están agrietando a una velocidad vertiginosa.
Cables cortados y espías en casa
La guerra ya no se limita al frente del Donbás ni a las ruinas de Gaza. Simpson advierte de una ofensiva híbrida que nos afecta directamente, aunque no escuchemos las bombas.
Y es que la OTAN está en alerta máxima por el sabotaje de cables submarinos, que son las arterias invisibles que sostienen internet y la economía occidental. Si cortan esos cables, todo el mundo digital se apaga.
A esto se suman ejércitos de hackers rusos diseñando ciberataques para dejar fuera de servicio a ministerios, sistemas de emergencias y grandes corporaciones. Es por esta razón que el peligro ha saltado las fronteras.
Los servicios de inteligencia occidentales tienen la certeza de que Rusia está ordenando asesinatos en el suelo europeo. Esto significa que el enemigo está operando en la red eléctrica y en las infraestructuras críticas.
Europa se queda sola ante el espejo
El punto de inflexión geopolítico que señala Simpson es el cambio radical en la postura de Estados Unidos. El mundo está presenciando el posible desmantelamiento del sistema de seguridad vigente desde la Segunda Guerra Mundial.
Con un país norteamericano virando hacia el aislacionismo bajo la administración de Donald Trump, la garantía de protección que Europa daba por sentada ha desaparecido.
El nuevo informe de estrategia de seguridad nacional estadounidense advierte a Europa sobre una “dura perspectiva de destrucción civilizatoria” si el continente no asume su propia defensa.
Por ello, el Kremlin ha recibido este mensaje de satisfacción, porque una Europa sin el respaldo del Pentágono es un rival mucho más vulnerable ante las ambiciones de Vladímir Putin de restaurar su esfera de influencia regional.
En cuanto a Ucrania, Volodímir Zelenski se enfrenta a la posibilidad real de ceder territorio ante una paz forzada y la falta de suministros. Por otro lado, en Gaza, aunque se anuncian éxitos diplomáticos, la inestabilidad persiste tras decenas de millas de muertos y un alto el fuego que no resuelve el conflicto de fondo.
Sin embargo, Simpson pone el foco en la hipocresía internacional respecto a Sudán. Mientras el mundo contiene la respiración por Ucrania, en el país africano se libra una guerra civil feroz con más de 150.000 muertos y 12 millones de desplazados que apenas ocupan titulares.
El periodista subraya cómo la comunidad internacional ignora los conflictos devastadores cuando no tocan directamente sus intereses estratégicos inmediatos.
El miedo de China y el riesgo para 2027
John Simpson, que cubrió in situ la Masacre de Tiananmen en 1989recuerda un factor clave a menudo olvidado: el Partido Comunista Chino vive con un miedo profundo a su propia población.
Esta inseguridad interna es, paradójicamente, lo que hace al régimen más peligroso hacia el exterior. Xi Jinping necesita proyectar fuerza para mantener el control, y Taiwán es el objetivo fijado.
Con el ejército chino recibiendo órdenes de estar listo para una invasión hacia 2027, cualquier señal de debilidad en Occidente podría ser el detonante. Si Pekín percibe que EEUU no reaccionará, el equilibrio en el Pacífico podría romperse definitivamente.
La conclusión del corresponsal es sombría, tiene claro que el mundo entra en 2026 sin las redes de seguridad que evitaron catástrofes en el pasado. Las viejas alianzas se disuelven y las nuevas amenazas operan sin reglas claras.
Actualmente, el único freno real para una guerra total es el miedo mutuo a la destrucción nuclear; un equilibrio del terror demasiado frágil para un escenario donde las potencias que antes garantizaban el orden se retiraran del tablero.
