El tenis se encuentra en un momento crítico. Busca evolucionar su modelo de negocio y las reglas de juego. Transiciona compungida por el vacío dejado por Federer y Nadal, debatiéndose entre el pasado y el futuro. Como preámbulo, dejen que introduzca que, como deporte, ha acercado su realidad al debate social sobre la fractura económica entre géneros de forma más que honesta. Los Grand Slams son, paradigmáticamente, un gran ejemplo, puesto que ya hace años decidieron igualar sus cifras de premios entre hombres y mujeres.
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