La Policía finlandesa investiga a un buque como sospechoso de la rotura de un cable submarino de telecomunicaciones que conecta Finlandia y Estonia a través del mar Bálticoen lo que podría ser un nuevo episodio de sabotaje de infraestructuras críticas en la zona.
En colaboración con otras autoridades, la policía inició la investigación después de que la teleoperadora finlandesa Elisa notificó este miércoles que había detectado una avería en uno de sus cables submarinos dentro de la zona económica exclusiva de Estonia.
La Guardia de Fronteras identificó al buque sospechoso de provocar la avería y más tarde envió a la zona una lancha patrullera y un helicóptero, que lo retuvieron tras constatar que navegaba con una de sus anclas sumergidas en el mar.
Según un comunicado de la Policía, la guardia fronteriza ordenó al buque que izara el ancla y se trasladara a un fondeadero en aguas territoriales finlandesas.
“Las autoridades finlandesas han tomado el control del barco como parte de una operación conjunta”, informó la policía, negándose a nombrar el barco o su nacionalidado dar más detalles sobre el barco y su tripulación.
Discutido con @PetteriOrpo los daños sufridos en el cable de comunicaciones entre Estonia y Finlandia.
Seguimos en estrecho contacto. Nuestras autoridades están trabajando juntas y Finlandia está investigando un barco relacionado con el incidente.
Gracias a todos los que se dedican a este trabajo…
—Kristen Michal (@KristenMichalPM) 31 de diciembre de 2025
La Fiscalía General ya presentó una acusación formal contra el buque, al que considera sospechoso de un delito grave de sabotaje y otro de interferencia agravada en las comunicaciones.
Además de la Policía y la Guardia de Fronteras, también participa en los trabajos de investigación las Fuerzas Armadas finlandesas, la agencia de Aduanas, la Agencia de Transporte y Comunicaciones (Traficom) y el operador de la red eléctrica finlandesa, Fingrid.
Asimismo, las autoridades finlandesas están colaborando con las de otros países, sobre todo con Estonia, para intercambiar información.
“Las autoridades finlandesas han investigado a un barco sospechoso de causar daños en un cable en el Golfo de Finlandia”, indicó el presidente de Finlandia, Alexander Stubb en un mensaje en su cuenta de X.
“Finlandia está preparada para desafíos de seguridad de varios tipos, y respondemos ante ellos del modo necesario”, agregó el jefe del Estado finlandés, que citó en su mensaje a la Policía, la Guardia Fronteriza y otras autoridades vinculadas a la investigación del caso, a las que el presidente agradeció su trabajo.
“Seguimos la situación en cooperación con el Gobierno”, señaló Stubb, al tiempo que el primer ministro finlandés, Petteri Orpo, escribió en X que mantuvo una conversación con su homóloga estonio, Kristen Michal. “Nuestras autoridades están trabajando con buena cooperación”, indicó Orpo.
Las autoridades finlandesas han inspeccionado un barco sospechoso de causar daños a los cables en el Golfo de Finlandia.
Gracias por el trabajo y la comunicación eficientes. @rajavartijat, @SuomenPoliisi, @Puolustusvoimat, @TraficomFinlandia, @SuomenTulli, @Tukesinfo y @fingrid_oyj. Estamos monitoreando…
-Alexander Stubb (@alexstubb) 31 de diciembre de 2025
Ocho países de la OTAN bordean el mar Báltico, que también limita con Rusia. Estos países han estado en alerta máxima tras una serie de cortes en los cables eléctricos, las conexiones de telecomunicaciones y los gasoductos que recorren el lecho marino relativamente poco profundo desde que Rusia invadió Ucrania en 2022.
Finlandia ha sido víctima en los últimos años de varios incidentes en los que resultaron dañados en extrañas circunstancias infraestructuras submarinas críticas, entre ellas el gasoducto Balticconnector y varios cables de telecomunicaciones y de alta tensión.
La mayoría de estas averías se producen después del inicio de la invasión rusa de Ucrania, por lo que las autoridades finlandesas sospechan que se trata de sabotajes orquestados por el Kremlin.
En diciembre de 2024, Finlandia abordó el petrolero Eagle S, vinculado a Rusia, que, según los investigadores, dañó un cable eléctrico y varias conexiones de telecomunicaciones en el mar Báltico al arrastrar su ancla.
En octubre, un tribunal finlandés desestimó la causa penal contra el capitán del Eagle S y otros tripulantes, dictaminando que la fiscalía no logró demostrar la intencionalidad y que cualquier presunta negligencia debía ser investigada por el estado de abandono del buque o los países de origen de la tripulación.
