La sorpresiva captura del presidente venezolano Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores por fuerzas estadounidenses ha desencadenado una profunda crisis política en Venezuela y un vacío de poder sin precedentes en el régimen chavista tras más de dos décadas de gobierno continuado. La madrugada del 3 de enero de 2026el presidente de Estados Unidos, Donald Trumpanunció que Maduro fue detenido y trasladado fuera del país, generando incertidumbre sobre quién ejerce ahora el mando en Caracas.
La captura de Nicolás Maduro marcó un punto de quietud en más de dos décadas de control chavista en Venezuela./ Donald Trump
¿Quién está al frente de Venezuela tras la captura de Maduro?
Según la Constitución venezolana, la vicepresidenta ejecutiva, Delcy Rodríguezsería la sucesora inmediata en caso de ausencia absoluta del presidente, por lo que legalmente hereda la presidencia temporalmente. Sin embargo, fuentes oficiales señalan que la realidad política dentro del chavismo tiene matices complejosdonde el poder formal y el poder real no necesariamente coinciden.
Delcy Rodríguez, una figura con gran experiencia dentro del régimen y aliada clave del aparato político, salió a declarar tras el ataque y exigió «pruebas de vida» de Maduro y su esposa. pero su liderazgo está en duda sin el apoyo explícito de los altos mandos militares y de los líderes más influyentes del chavismo, quienes históricamente han sido quienes mantienen cohesionada la estructura de poder.
Delcy Rodríguez, vicepresidenta ejecutiva, se perfila como la figura clave para asumir el mando institucional/ AP
La cúpula chavista que ahora juega un papel decisivo
Más allá del orden constitucional, dos nombres emergen con fuerza en el nuevo escenario venezolano: Diosdado Cabello y Vladimir Padrino López. El primero, considerado el número dos del chavismo, controla zonas clave del poder, incluyendo la seguridad interna y servicios de inteligencia, mientras que el segundo, como ministro de Defensa, es el principal enlace con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB).
Estos líderes, junto con otros funcionarios históricos como el fiscal general Tarek William Saabrepresentan el núcleo duro del régimen que debe enfrentar la crisis de legitimidad e intentar mantener la cohesión ante un posible intento de transición o fractura interna. Su habilidad para conducir la salida de Maduro o reconfigurar el liderazgo será determinante en los próximos días.
La cúpula del chavismo busca reorganizarse para conservar el control del país tras la salida de su figura principal./ AP
Históricamente, la cúpula militar y política del chavismo ha jugado un papel central en sostener el poder de Maduro, incluso ante sanciones, acusaciones internacionales y tensiones con Estados Unidos y otros países. En 2025, el régimen enfrentó fuertes sanciones y recompensas por su captura, lo que presionó internamente a sus estructuras de mando.
Un vacío de poder con impacto interno y externo.
La ausencia física de Maduro pone en evidencia un vacío de poder real que ha generado tensiones tanto dentro como fuera del país. Desde Caracas, se han escuchado protestas y llamados a movilizaciones, mientras que la comunidad internacional ha reaccionado con preocupación por la inusual intervención estadounidense.
En el plano internacional, la operación ha sido objeto de críticas y respaldos dispares: algunos países rechazan la intervención por considerar que viola la soberanía venezolanamientras que sectores de la oposición venezolana y líderes extranjeros la ven como una oportunidad para un cambio democrático y el inicio de una nueva etapa política.
Para la oposiciónfiguras como María Corina Machado han celebrado la captura de Maduro y se posicionan como actores clave para definir el futuro de Venezuela, aunque todavía no está claro cómo se articulará una transición de poder con legitimidad en el país.
La oposición venezolana observa el nuevo escenario como una oportunidad para impulsar un cambio político profundo./ AP
En resumen, la captura de Maduro deja a Venezuela en una encrucijada histórica: con una vicepresidenta constitucional llamada a tomar el mando, pero con líderes militares y políticos que ejercen el verdadero control y la comunidad internacional observando de cerca cómo se definirá la nueva dirección del país. Está por verso si este momento marca el inicio de una transición o una reconfiguración del viejo régimen.
