El 31 de diciembre empezó nuestro Dakar, el viaje hacia el vivac de Yanbu. A las 5 de la mañana tocaba facturar maletas, y luego, escala en Estambul con una espera de 7 horas para volar a Arabia Saudita. Llegamos a las 23.30hya las 00.15, estrenamos el nuevo año en el vivac, instalando en plena noche la tienda de campaña. Todo parecía ir mejor de lo esperado. No tuve los problemas de conexión de los años anteriores con el camión satélite. ¡funcionaba! Y las repetitivas tormentas de arena del primer vivac de 2025, en Bisha, no aparecieron.
La nueva localización, a orillas del Mar Rojoofrecía sol y calor. Todo era perfecto. Incluso los baños estaban limpios y la ducha tenía agua caliente. La gloria.
Pero el día 2 de enero, el dakar volvió a recordarnos que también será la carrera más dura del mundo para la prensa. De repente, mi ordenador ya no se conectaba con el camión satélite. Solo el mío. Y nadie tenía una explicación. No podía escribir y la angustia era enorme. Hasta que de repente, por arte de magia, logró.
Y ayer, el wifi no paraba de desconectarse. Escribiendo esta columna se paró 11 veces. Todo el trabajo atrasado, se acumulaba aún más. Los días anteriores a la carrera son duros. Los pilotos están disponibles y había que recopilar historias, una tras otra. Eso agota por lo mucho que tienes que andar bajo el sol. el dakar No ha hecho más que empezar, pero el cansancio ya nos saluda. Solo quedan 15 días… ya hemos empezado a contarlos.
