el juez Alvin K. Hellersteinde 80 años, será la figura central en el histórico proceso federal contra Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, acusados en Estados Unidos de narcotráfico, corrupción y otros delitos.
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Nacido en Nueva York en 1933 y formado en Derecho en la Universidad de Columbia, Hellerstein fue designado por el presidente Bill Clinton en 1998 y desde entonces ha estado al frente de algunos de los litigios más complejos, sensibles y de alto perfil del país.
Se le recuerda, entre otros motivos, por haber ordenado al gobierno la publicación de videos y fotografías de la prisión de Abu Ghraib en Irak, tras una demanda presentada por la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) amparándose en la Ley de Libertad de Información
Asimismo, en 1999 tomó una postura polémica frente al Departamento de Policía de Nueva York al permitir que los miembros del Ku Klux Klan conservaran sus máscaras durante las manifestaciones, una resolución que fue anulada posteriormente.
Nicolás Maduro fue trasladado a Nueva York. Foto:Cortesia.
Los casos más sonados
Uno de los momentos más significativos en la carrera de Hellerstein fue su manejo del complejo litigio civil derivado de los atentados del 11 de septiembre de 2001.
Durante este proceso, supervisó miles de demandas por muertes, lesiones y daños materiales, en las que no solo administró un enorme volumen de casos, sino que también tomó decisiones polémicas.
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Entre ellas, se destaca su rechazo a un acuerdo judicial de 657 millones de dólares, que demostró insuficiente para los cerca de 10.000 trabajadores de rescate y limpieza afectados, e impulsó negociaciones para mejorar los términos de compensación.
En ese tiempo, algunos abogados y expertos vieron su trabajo como una muestra de gran preocupación por las víctimas y los trabajadores, mientras que otros cuestionaron su postura, la cual fue calificada como una ampliación poco habitual de las funciones tradicionales de un juez en la mediación de acuerdos de este tipo.
El caso Weinstein
Además de su rol en casos políticos o financieros, una parte significativa de la trayectoria del juez Hellerstein. estuvo marcado por su intervención en procesos civiles relacionados con Harvey Weinstein, el productor de Hollywood cuya caída desencadenó el movimiento #MeToo.
Aunque Hellerstein no fue el juez del juicio penal por violación y agresión sexual que terminó con la condena de Weinstein en Nueva York, sí jugó un papel clave en la gestión de procesos derivados de las acusaciones de abuso y explotación sexual generalizadas contra el magnate cinematográfico.
En 2019, Hellerstein autorizó una demanda colectiva federal contra Weinstein por tráfico sexual, permitiendo que las mujeres presentaran reclamaciones bajo leyes de tráfico humano, aunque limitó el alcance de la acción al descartar a empresas asociadas y otros ejecutivos que no estaban directamente vinculados a la conducta denunciada.
Juicio contra Harvey Weinstein en Nueva York. Foto:AFP
Su papel se volvió aún más visible cuando rechazó acuerdos millonarios propuestos para poner fin a las demandas civiles contra Weinstein.
En julio de 2020, Hellerstein negó la aprobación de un acuerdo preliminar de casi 19 millones de dólares que había sido negociado con la fiscal general de Nueva York y que buscaba compensar a mujeres que denunciaron acoso, abuso y discriminación. El juez consideró que el plan de liquidación era “injusto” porque trataba de todas las denunciantes por igual.
Viejo conocido del chavismo
Otro de los procesos de alto perfil que ha manejado el juez en el Tribunal Federal del Distrito Sur de Nueva York involucra al exgeneral venezolano Hugo ‘El Pollo’ Carvajal, exdirector de la Dirección de Inteligencia Militar de Venezuela y figura histórica del chavismo.
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Tras años de disputas legales en España y Venezuela, Carvajal fue extraditado a Estados Unidos en 2023 para enfrentar cargos federales relacionados con narcotráfico y posesión de armas de fuego en beneficio del llamado ‘Cartel de los Soles’.
Durante el proceso, el juez aceptó pruebas de corrupción y violencia relacionadas con el narcotráfico que la fiscalía presentó para respaldar la acusación contra Carvajal, y rechazó los intentos de la defensa de eliminar elementos que se consideraban importantes para mostrar un patrón criminal complejo de la organización.
En junio de 2025, Carvajal cambió su declaración de inocencia y se declaró culpable ante el juez Hellerstein de cuatro cargos: conspiración para importar cocaína a Estados Unidos, narcoterrorismo en beneficio de las Farc, y posesión y conspiración con armas de fuego y explosivos.
Cabe destacar que en diciembre de 2025, Carvajal envió una carta al presidente Donald Trump en la que aportó nuevos detalles sobre las dinámicas internas del régimen venezolano y sus vínculos con organizaciones criminales.
Hugo Carvajal, excomandante del régimen de Maduro. Foto:archivo particular
La carta aporta detalles que amplían lo que ya se conocía sobre la operación del ‘Cartel de los Soles’ y afirma que el plan para inundar Estados Unidos de cocaína se originó con asesoría cubana. Según Carvajal, el esquema también incluía apoyo estatal a bandas criminales como el ‘Tren de Aragua’, a las que, según él, “armó y financió desde el principio” para proteger los intereses del régimen bolivariano.
Ahora, con el caso de Nicolás Maduro, en medio de tensiones geopolíticas y un notable interés internacional, Hellerstein vuelve al primer plano. Su experiencia en procesos complejos parece haber sido la razón por la que la fiscal Pam Bondi se lo asignó. Su primera aparición será este lunes en la comparecencia inicial, donde recibirán a los acusados.leerá los cargos, verificará su representación legal y decidirá sobre detención preventiva o fianza.
CAMILO A. CASTILLO – Subeditor Internacional – X: (@camiloandres894)
