Acaba el año, y en un país que hace tiempo que rebasó el umbral de los mil festivales por temporada es más que razonable que algunos se cancelen. En 2025 ha ocurrido más de veinte veces. Entre los afectados, las ediciones del Reggaeton Beach Festival en Marbella y Oropesa de Mar, la escala madrileña de Locos Por La Música, el Negrita Fest de Salamanca, la última fecha de Vive Jaén Music Fest y los festivales Brisadela, Wimen, Iberia Festival, Rocanrola, Iceberg, Reus Music Fest, Off BCN, Sunlight Festival, Estéreo Live, Love To Rock, Bridge District Festival, Montgorock…
Las razones más habituales son las condiciones climatológicas o la escasa venta de entradas. Algunos festivales han provocado también “factores externos”. Es el caso del Pirata Murcia, donde el factor externo era la campaña de Vox para que Soziedad Alkohólika no actuara en él. Otros, como el Sunlight de El Puerto de Santa María, se han escondido en “la retirada del apoyo institucional”. El Madritalica de Malagón (Ciudad Real) no llegó a celebrarse debido a “una estafa relacionada con la producción del evento”. La Cueva de Nerja, por una razón de insólito peso: “falta de tiempo para organizarlo”. Aun así, la excusa más rocambolesca la aportó el My Playlist Fest. En su caso fueron “circunstancias fuera de nuestro control relacionadas con la convivencia de varios eventos en el espacio de los exteriores del Estadio de la Cartuja”. Traducción: este evento iba a reunir a Café Quijano, Íñigo Quintero y Despistaos el mismo día que el rapero argentino Duki actuaba en el interior del estadio de La Cartuja.
