Esta pasión por el final oscuro, por la gris colmena en las afueras, por el intoxicado callejón del centro (centro al viejo casco gastado, de pisadas de muertos, alejado de todo, extraño), nos viene de antiguo. No es la primera vez que me coloco cerca de Depresión Sonora. No fue con Motel Margot, fue cuando todavía era un obrero, un obrero en activo, porque de Zona de obras no quieres salir nunca. Escribí sobre El arte de morir muy despacio. Era también noviembre. Mi amigo y mentor Rubén Scaramuzzino vivía. Lo extraño. Por eso volver al rock brumoso de depresión sonorade este Los Perros No Entienden Internet (… Y Yo no Entiendo De Sentimientos) editado por Sonido Muchacho es una manera de acoger de vuelta al espectro, al amigo, al reflejo. ¿Qué te ha parecido la discoteca, Octavio? Pues de lo mejor que escuchó este año.. Parece como si todos, jóvenes y viejos, volviéramos a instalarnos en la interzona, la zona intermedia, la zona neutra, donde conviven. Ian Curtis y William Burroughsdonde canta Eduardo Benavente frente al Súper 8 Delaware Iván Zulueta y El Niño Miguelcon tres cuerdas, compone la agonía de un vals. La batería poligonal con la que se sustenta. La balada de los perros me coloca en los mundos infames y acuosos de Una bandada de gaviotasemocionado me dejo llevar hasta Sin volverme lococon ese bajo esquizoide, Padre Ubú y el funk mancuniano de Pandilla de cuatro.
Es intenso, acuchilla, como el sonido de La ley del pobrellevando a La Dama se esconde hacia el abismo de Chucho (¿Qué se te puso dura? El alma, que todavía es más exquisita). Duro y al estómago, como un tango que te hace mal, tiene rollo, va también a la lista de las mejores canciones del año. Cuando le preguntó a Marcos Crespo por Sentimiento muerto y Sr. Chinarro, me dejo una promesa de canciones perezosas como Guardame este secreto, arrastrado, cotidiano… y ahora qué, ¿alguna vez piensas en mí? Es la pregunta de Domingo quimicoque se mueve en el pop más cómodo, con la herencia de los estribillos perfectos con los que terminaron en España los noventa. De Rohypnol o percocet, elige, y disfruta de las sacudidas vespertinas, me decía: «el mensaje está por encima de la forma», electrónica, 31014, Móstoles y llegar a Éxodo 32: 15-28donde Crespo hablaba de rap yo lo veo palabra hablada de IPD, con los ambientes de un chatarrero como Justo Bagüeste. De sangre y cielo, claro.
¿Cuál es el grupo que te enseñaron? Del que hablabas en Desordenarlo todocreo que voy a coger la canción y grabarla en un casete para escucharla mientras escribo una novela que se llama Quincalla. Leí que querías rendir culto al ruido, al frío ya los estacionamientos. La noche ha caído y ya no se levanta, Yo va la vida en esto suena como Delafé y las flores azules después de haber escuchado un millón de años a Lebanon Hanover. ¿De qué hablas, Octavio? Mira, para copiar la nota de prensa son los que sabenyo intento disfrutar (grabas cintas con tu voz, ¿pensabas que no te pillaría?) Estamos llegando al final con una guitarra y una grabación, con una especie de eco imposible, nutricio, se llama Qué pena que nos vayamos a olvidar. No sé yo. No será desde esta habitación, ni desde este motel.
