El incremento del salario mínimo interprofesional (SMI) para este año se decidirá probablemente este miércoles. Es cuando Trabajo ha convocado la nueva reunión de la mesa de diálogo social y, aunque oficialmente, en el ministerio dicen esperar que la patronal se mueva de su propuesta inicial, lo cierto es que lo que se prevé es un consenso solo a dos bandas, ministerio y sindicatos, y que se situó en la línea que marcaron los expertos. Muy probablemente el 3,1% de incremento, dado que hay espacio para pactar con Hacienda que, un año más, queda exento del IRPF; O en caso contrario, un aumento del 4,7% si pasa a tributar.
El secretario de Estado, Joaquín Pérez Rey, ha declarado esta mañana que espera que la CEOE “rompa su dinámica de situarse extramuros en el diálogo social”, y cambie su planteamiento de un 1,5% de incremento. “No es de recibo” un aumento que ni siquiera cubrirá la inflación, ha añadido Pérez Rey.
Sin embargo, si el acercamiento de la patronal ya era difícil, todavía se complica más después del comunicado de la CEOE sobre los datos de afiliación del 2025, en el que aprovecha para culpar a “las sucesivas subidas del SMI” de la pérdida de afiliados “en sectores específicos como el agrario o el servicio doméstico”.
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Por tanto, la hipótesis más probable es que se repita lo que ha pasado en todas las últimas subidas del salario mínimo. Una decisión pactada solo con los sindicatos y con la patronal en contra. Dado el actual clima de enfrentamiento entre la CEOE y el ministerio, que se extiende a otras negociaciones, como la de la prevención de riesgos, la de modificación del despido o la del control horario, muy sorprendente sería que se consiguiera un consenso en este terreno.
La subida más probable, la del 3,1% supondría 37 euros más al mes hasta llegar a los 1.221 euros por catorce pagas, y seguiría exento de tributación. La otra opción es un aumento del 4,7%, 56 euros mensuales hasta 1.240 euros por catorce pagas, y en este caso, sujetos al IRPF. Si la patronal entrará a negociar, podría plantearse una disminución de estos porcentajes. En cualquier caso, la subida que se decida tendrá carácter retroactivo, y se aplicará a partir del uno de enero de este año. Y en este caso, no hay dudas de su aplicación, porque es una decisión del Gobierno, que no necesita pasar por el parlamento.
El aumento del SMI se tramitará de forma separada de otro de los objetivos de Trabajo este año, como es la limitación de la posibilidad de que las empresas puedan absorber pluses en las subidas, algo que se está realizando actualmente. Es un tema polémico porque el ministerio lo tramitará a través de un real decreto, por tanto, sin pasar por las Cortes, lo que la patronal considera ilegal y que por tanto, ya ha anunciado que denunciará a los tribunales.
