Si Estados Unidos aplicará en Cuba una estrategia equivalente a la anunciada para Venezuela —que contempla tres fases, de estabilización, recuperación y una eventual transición política— las dinámicas internas y de poder en la Isla podrían cambiar de forma radicalpor varias razones profundas ligadas a la estructura del régimen actual.
La transición en Cuba sería de forma controlada y bajo el liderazgo de EE.UU. Para empezar, en Cuba no se puede iniciar por elecciones ni por “reformas bonitas”.
Primero hay que evitar el colapso humanitario y apagar el incendio que dejó el régimen.
Una primera fase de estabilización
Esta etapa duraría hasta 12 meses y tendría por objetivo que el país no se hunda y la gente sobreviva.
La electricidad sería prioridad absoluta. Sin luz no hay agua, comida, hospitales, comunicaciones, ni gobernabilidad.
Acciones inmediatas:
- Importación directa de combustible bajo control de EE.UU. UU.
- Reparación urgente de las termoeléctricas existentes (aunque sean viejas).
- Sustitución de diésel caro por fuel/crudo donde sea posible.
- Control militar-logístico para evitar desvíos (GAESA fuera).
Costo estimado en Electricidad básica 24 horas al día, 7 días a la semana: 2.500–3.000 millones USD/año
Alimentos y agua. Acciones inmediatas:
- Importación masiva de alimentos básicos.
- Reactivación mínima de acueductos y bombeo.
- Cocinas comunitarias y raciones directas (modelo posguerra).
Costo: 1.500–2.000 millones USD/año.
Salud y medicamentos. Acciones:
- Medicinas esenciales.
- Energía asegurada para hospitales.
- Pago directo a médicos y enfermeros (fuera del sistema estatal corrupto).
Costo: 800–1,200 millones USD/año. En total, la primera fase costaría entre 6.000 y 8.000 millones de dólares.
Esto no es inversión, es rescate humanitario y de control social para que el país no explote.
Segunda fase de recuperación
Tardaría hasta cuatro años (del segundo al cuarto año de transición) y su objetivo sería que Cuba comience a sostenerse sola.
Para lograr un sistema eléctrico moderno se tomarían varias acciones:
- Cierre progresivo de plantas inviables.
- Ciclo combinado gas–combustible.
- Solar y eólica con respaldo térmico.
- Red eléctrica nueva (pérdidas hoy >30%).
Costo: 8.000–12.000 millones de dólares.
Agricultura y alimentos, acciones:
- Devolver tierras.
- Crédito privado.
- Insumos sin monopolio estatal.
- Fin de Acopio.
Costo: 3.000–4.000 millones de dólares.
Infraestructura básica. Acciones:
- Puertos
- carreteras
- telecomunicaciones
- agua y saneamiento
Costo: 5.000–7.000 millones de dólares. En total, la Fase 2 costaría entre 16.000 y 23.000 millones de dólares.
Tercera fase, de transición política
Abarcaría del cuarto al décimo año. Su objetivo seria lograr una democracia funcional, no simbólica.
Las acciones consistirían en realizar elecciones cuando haya comida, luz y salarios reales:
- Justicia transicional (sin cacería de brujas).
- Integración al sistema financiero internacional.
- Inversión privada masiva (turismo, agro, energía).
La inversión esperada sería de 20,000–30,000 millones USD adicionalesmayormente privados.
En resumen, en un plazo de 10 años, se necesitaría para la fase de estabilización, de 6 a 8 mil millones; para la de recuperación, de 16 a 23 mil millones y en la de transición, de 20 a 30 mil millones.
En total, Haría falta de 42 a 61 mil millones de dólares.
Clave política, la parte incómoda
En un escenario hipotético de aplicación de un plan similar al de Venezuela, Estados Unidos no reconstruiría Cuba para salvar al régimensino para impedir un colapso mayor.
Eso implicaría que GAESA no podría existir como hoy, y que Raúl Castro y la cúpula no tendrían capacidad de controlar el proceso.
El control inicial sería externo precisamente para evitar los riesgos más inmediatos: saqueo de recursos, corrupción, un caos tipo Haití y una migración masiva hacia Florida.
La lógica sería de contención y orden, no de preservación del statu quo.
Conclusión directa
Sí, una transición controlada por EE.UU. UU. Sería viable bajo esas premisas. Sí, sería costoso, pero mucho más barato que el caos.
Y no. Cuba no puede salir sola del desastre dejado por el régimen.
El primer año no sería ideológico ni político en sentido clásico: sería humanitario y de orden, enfocado en estabilizar servicios básicos, garantizar el abastecimiento y evitar un vacío de poder con consecuencias regionales.
