A partir del 1 de enero de este año, los usuarios de la Nueva EPS dejaron de recibir sus medicamentos por parte de Colsubsidio luego de que ambas entidades rompieran relaciones, aparentemente, por problemas de pagos por parte de la aseguradora. Desde entonces, cada vez son más comunes las largas filas en las sedes de la EPS por parte de pacientes que no han podido acceder a sus tratamientos médicos.
LEA TAMBIÉN
A esto se suma que otro operador financiero, Medicarte, también dejó de dispensar medicamentos a partir de este año.
Esta semana la escena ha sido la misma en diferentes ciudades del país: largas filas de usuarios en las diferentes sedes administrativas de la Nueva EPS (aseguradora intervenida por el Gobierno desde 2024), pacientes que acuden a los dispensarios anunciados por la aseguradora (Cafam, Medic, Discolmets, Audifarma, Farmmedicall y Tododrogas) que regresan a sus casas con las manos vacías, personas que deben ir de un lado a otro buscando una respuesta.
Y es que son 1’642.000 los usuarios que antes recibían sus medicamentos con Colsubsidio pero que, a pesar del anuncio de nuevos dispensadores, hoy no tienen certeza de dónde reclamar sus fórmulas médicas. Pero, además, cuando por fin les dan razón de dónde ir, muchas veces se les dice que los medicamentos no están disponibles o que todavía no pueden ser atendidos en ese punto.
Esta situación se ha presentado en ciudades como Bogotá, Medellín, Neiva, Bucaramanga o Barranquilla.
Este diario pudo verificar que efectivamente en las sedes administrattvas de la Nueva EPS de Bogotá se presentaron largas filas en la mañana de este martes 7 de enero por parte de pacientes que buscaban respuestas y soluciones.
En diálogo con EL TIEMPO, Constanza Gutiérrez, una de las usuarias afectadas aseguró que “hace dos meses no le entregan los medicamentos a mis padres. Me ha tocado comprar muchas veces por cuenta propia. Y ahora que no existen los puntos de Colsubsidio ni siquiera sabemos dónde acudir a reclamarlos y tenemos incertidumbre de cuánto tiempo más debemos esperar para recibirlos”.
Por su parte, Andrés Gómez, paciente con hipertensión, dice que lleva desde noviembre de 2024 sin recibir medicamentos: “Mi salud se ha deteriorado, he tenido que comprar los medicamentos por mi cuenta. Ahora, aunque tengo las autorizaciones, no me han dado respuesta de donde reclamarlos. No sé a donde ir, no me dicen nada”.
De acuerdo con Néstor Álvarez, presidente de la Asociación de Pacientes de Alto Costo, “la crisis humanitaria de los pacientes de Nueva EPS se acentúa cada día, ahora con la salida de Colsubsidio, la incertidumbre crece. Aunque han definido unos gestores (que han venido también incumpliendo en la entrega de medicamentos) el problema no se resuelve si no se asignan más recursos al sistema por parte del Gobierno”.
Y agregó: “Esta situación ha llevado a serias violaciones al derecho fundamental de la salud, con una indiferencia del Gobierno y también de muchos entes de control, en este caso de la Superintendencia de Salud que guarda silencio absoluto”.
Por su parte, otras agremiaciones de pacientes también se han pronunciado ante estas barreras de acceso a medicamentos, como es el caso de Pacientes Colombia, cuyo vocero, Denis Silva, Señaló: “El Gobierno nacional ha afirmado repetidamente que transfiere recursos “suficientes” a las EPS. Según la ADRES (Administradora de los Recursos del Sistema General de Seguridad Social en Salud), la Nueva EPS recibe aproximadamente 16 billones de pesos anuales en aportes del régimen contributivo y subsidiado. Sin embargo, existe una contradicción matemática: ¿si los recursos son suficientes, qué están haciendo la plata? ¿por qué no se garantizan los pagos a los prestadores y gestores de medicamentos de una EPS administrada por ¿El Gobierno?”
Y agregó: “Pacientes Colombia exigen que Nueva EPS dé explicaciones inmediatas sobre el destino de los 16 billones de pesos anuales que recibe del Estado, mientras los gestores farmacéuticos cierran servicios por deudas pendientes que afectan a 11,5 millones de afiliados”.
Nueva EPS. Foto:Luis Lizarazo García. Archivo EL TIEMPO
Así se dio la ruptura entre Nueva EPS y Colsubsidio
A inicios de noviembre del año pasado, Colsubsidio y la Nueva EPS atravesaron una situación similar. En ese momento, trascendió que la red de farmacias evaluaba suspender la entrega de medicamentos a pacientes con patologías de alto costo debido a retrasos en los pagos por parte de la EPS, una entidad que ya se encontró intervenida por la Superintendencia de Salud.
El 5 de noviembre, Salud Colsubsidio anunció públicamente que la dispensación de medicamentos a los afiliados de la Nueva EPS continuaría con normalidad en todo el país, luego de que ambas entidades alcancen un nuevo acuerdo de pago. El compromiso financiero se logró tras una reunión con la agente interventora de la EPS y permitió mantener abiertos los servicios de dispensación en todos los departamentos.
En aquel momento, la posible suspensión había generado especial preocupación porque podía afectar tratamientos de alta complejidad. Entre los diagnósticos en riesgo se encontraron cáncer, diabetes, enfermedades autoinmunes, epilepsia, VIH, enfermedad renal crónica, trasplantes y fallas cardíacas, entre otros. De haberse aplicado la medida, la suspensión habría comenzado en departamentos como Boyacá, Caquetá, Casanare, Huila, Meta, Quindío, Tolima y Valle del Cauca, para luego extenderse a Antioquia, Bogotá y Cundinamarca.
Colsubsidio explicó entonces que, tras el acuerdo alcanzado, la entrega de medicamentos continuaba “con total normalidad” y expresó su confianza en que la Nueva EPS cumpliera los compromisos establecidos “en beneficio de los usuarios”. No era la primera vez que ambas entidades recurrían a un mecanismo de este tipo. En enero de este mismo año, también se había pactado un compromiso de pago que permitió garantizar la entrega de medicamentos a cerca de 1,6 millones de afiliados en once departamentos, con el objetivo de regularizar el flujo de recursos y asegurar la sostenibilidad del servicio.
Sin embargo, ese alivio fue temporal. El comunicado conocido este 29 de diciembre marca un punto de quietud definitivo. Aunque Colsubsidio aún no se ha pronunciado públicamente sobre las razones específicas que llevaron al cierre anunciado, el antecedente inmediato del acuerdo de pago de noviembre y la nueva decisión permiten inferir que los compromisos financieros no se habrían cumplido o que la deuda continuó aumentando, hasta hacer inviable la continuidad del servicio.
REDACCIÓN SALUD
