Publicado por: Tiempo21 |
martes 13 de enero de 2026 | Publicado a las: 11:45
Este martes 13 de enero de 2026 marca el punto final para la institución más cuestionada del país. El Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil toma el mando total, sellando una transición que busca separar para siempre la protección de la justicia penal.
Tras décadas marcadas por tragedias como el caso de Lissette Villa y el incendio de Puerto Montt, el Estado apuesta por un modelo especializado. ¿Logrará esta nueva institucionalidad borrar el estigma y proteger realmente a nuestra juventud?
La historia de Chile cierra hoy un capítulo doloroso y complejo. Tras 46 años de funcionamiento, el Servicio Nacional de Menores (Sename) ha dejado de existir formalmente, dando paso al Servicio Nacional de Reinserción Social Juvenil. Este hito no es solo un cambio de nombre en una placa institucional, sino la culminación de un proceso que comenzó en 2021 para desmantelar una estructura que mezcló, durante casi medio siglo, a niños vulnerados con jóvenes infractores de ley, una confusión administrativa que el país pagó con creces en derechos humanos.
A partir de este martes, el nuevo organismo asume de manera exclusiva la administración de las sanciones de la Ley N°20.084. La gran diferencia radica en la especialización: mientras que el Servicio «Mejor Niñez» ya se encarga de la protección de derechos desde hace cuatro años, este nuevo ente se focalizará estrictamente en la reinserción social de jóvenes que han delinquido. El modelo, que ya se implementó gradualmente en las zonas norte y sur, llega finalmente a la zona centro para completar el mapa nacional, prometiendo un recurso humano altamente ético y programas evaluados bajo estándares internacionales para modificar la conducta delictiva.
Las voces frente al cierre son agridulces. Por un lado, exdirectivos como María Eugenia Fernández valoran el aprendizaje institucional y el compromiso de los funcionarios que intentaron sostener el sistema en sus horas más oscuras. Por otro, la memoria colectiva no olvida las cifras negras: las 185 muertes denunciadas en 2016 o la reciente condena de la Corte Interamericana de Derechos Humanos por el incendio en Puerto Montt. Expertos en justicia penal juvenil matizan el optimismo advirtiendo que, sin una inversión real en salud mental y apoyo post-egreso, el riesgo de que el nuevo servicio sea solo un «maquillaje» institucional sigue latente.
Para La Araucanía, el cierre del Sename tiene un peso específico. En comunas como Temuco, Padre Las Casas y Cholchol, donde los centros de internación han sido foco de constantes críticas por las condiciones de habitabilidad, la llegada del nuevo servicio especializado genera una luz de esperanza para las familias más vulnerables. En una región líder en pobreza rural, la reinserción efectiva es la única herramienta para evitar que nuestros jóvenes caigan en el círculo delictivo.
