La artista ha cerrado uno de los capítulos más emblemáticos de su vida personal y artística con la venta de Anandala icónica mansión que poseía en Miami Beach y que durante años fue testigo de momentos clave de su carrera, su maternidad y sus conflictos legales.
La operación inmobiliaria no solo representa una de las transacciones más llamativas vinculadas a la cantante, sino que también refleja un proceso de reorganización financiera tras años marcados por disputas legales relacionadas con la custodia y convivencia de sus hijos, Andrea Nicolás y Eros.
La residencia, ubicada en el 20 de West Di Lido Drive, estaba registrada a nombre de P Blond Studios Music in Art LLC y fue adquirida por Tidal Property Group, una empresa con sede en Delaware vinculada a inversionistas inmobiliarios de Nueva York, de acuerdo con la información confirmada por Ventaneando.
Antes de concretar la venta, Paulina Rubio saldó todas las deudas asociadas al inmueblelo que permitió que la entrega se realizara sin contratiempos legales o financieros. Este paso fue clave para cerrar una etapa compleja en la vida de la artista, quien en distintos momentos tuvo que hipotecar la propiedad para poder afrontar compromisos económicos derivados de sus procesos judiciales.
El terreno donde se construyó Ananda fue adquirida en 1996 por USD 529.000según documentación citada por el mismo programa. En ese entonces, la compra fue gestionada por una sociedad administrada por Paulina Rubio y su madre, Susana Dosamantes, quien falleció en 2022.
La construcción de la mansión concluyó en 2004 y se levantó sobre un área cercana a los 353 metros cuadrados. El inmueble cuenta con cuatro recámaras, cuatro baños y un muelle privado, una característica altamente valorada en esta exclusiva zona de Miami Beach, conocida por albergar a empresarios, celebridades y figuras de alto perfil internacional.
El diseño de la casa estuvo a cargo de Ricardo Bofill Levi, padre de una antigua pareja sentimental de la cantante, lo que añade una dimensión emocional adicional al valor del inmueble.
Más allá del lujo y la ubicación privilegiada, Ananda estuvo estrechamente ligada a los episodios más turbulentos de la vida privada de Paulina Rubio. En esa residencia se desarrollaron algunas de las disputas legales más mediáticas con Nicolás Vallejo Nágera y Gerardo Bazúa, padres de sus hijos, conflictos que terminaron influyendo de manera directa en su estabilidad financiera y en su permanencia en la propiedad.
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Estos litigios, ampliamente cubiertos por la prensa, terminaron por sellar el final de la etapa en la que la cantante habitó la mansión.
El nombre Ananda, que en sánscrito significa “felicidad”, no fue una elección casual. Así se tituló el octavo álbum de estudio de Paulina Rubio, lanzado en 2006, un trabajo que marcó un punto de expansión internacional en su carrera.
Ese disco le abrió puertas en mercados como los países escandinavos y le permitió presentarse en el concierto de los Premios Nobel de ese año, donde compartió escenario con figuras como Rihanna y Sharon Stone, consolidando su proyección global.
En la actualidad, Paulina Rubio vive con sus hijos en otra vivienda en Miami Beach, considerablemente más modesta que la emblemática Ananda, según los informes citados por Ventaneando. Aunque la mansión ya no forma parte de su patrimonio, su significado permanece como símbolo de una etapa intensa, pública y decisiva en la vida de la artista.
La venta de Ananda no solo representa una transacción millonaria, sino también el cierre definitivo de un período que marcó profundamente el recorrido personal y profesional de la “Chica Dorada”.
