La intervención de Estados Unidos en Venezuela, si bien más limitada que otras realizadas en distintos lugares y en épocas pasadas, refleja las transformaciones que está atravesando el sistema internacional.
La Administración de Donald Trump, en su intento de reforzar o recuperar su primacía en el hemisferio occidentalha dejado claro que puede recurrir al uso de la fuerza, además de a otras herramientas como la presión diplomática, los aranceles o las sanciones, para alcanzar sus objetivos sin atender a las consecuencias que sus acciones puedan tener sobre el orden internacional.
