Mezclando la autoficción, la crónica social y la pura ficción, Ángel de la Calle firma una estimulante, original y muy bien hilvanada novela gráfica que lo confirma como una de las voces más personales de nuestra historieta. La caja de Pandora. Vivir y morir en los tiempos de la Transición (Garbuix Books) es un cómic político que encierra también una sugerente trama que atrapa al lector desde el inicio y sustenta todo el relato a pesar de sus múltiples derivaciones, que no son gratuitos sino parte del encanto de este nuevo trabajo.
Tras la premiada pinturas de guerraDe la Calle firma un libro que retrata el sentimiento de esperanza y de fracaso de un grupo de jóvenes que vivieron la muerte de Franco justo en el momento en que accedieron a la mayoría de edad. Se emancipaban, se politizaban, se comprometían y buscaban su camino, del mismo modo que lo hacía todo el país.
A través de varios saltos temporales, siempre perfectamente indicados para seguir el flujo de la narración, Ángel de la Calle mezcla distintas épocas y situaciones como si intentara que el retrato resultante captara también toda la diversidad de matices que deben tenerse en cuenta al abordar este momento de la sociedad española. Huyendo de la linealidad, rechaza también la visión simplista y tópica de estos años y da cabida a las Múltiples miradas que dan hondura al álbum.
El punto de partida es tan intrigante como atractivo: un Ángel de la Calle adulto recibe misteriosas llamadas en plena noche. Le preguntan por un tal Juan Ángel, un olvidado dibujante de cómics underground que algunos críticos consideraron un seudónimo del propio De la Calle. Tras estas llamadas, nace una obsesión por recuperar el rastro de esa vida y esas obras borrosas, y así nos trasladamos a los últimos años de la dictadura.

El atentado contra el almirante Carrero Blanco en la portada certifica el tono marcadamente político de La caja de Pandora. Sin embargo, en estas páginas hay mucho más. Su autor demuestra una gran habilidad al mezclar distintos géneros que enriquecen la lectura y la hacen tan personal. Hay ensayo y hay poesía en esta evocación del fin de una época, de los sueños de juventud y de las desilusiones que vinieron luego.
Trama paralela
En la obra, un Ángel de la Calle adulto recibe misteriosas llamadas en plena noche
Hay crónica y esa crónica se funda con la historia: la muerte de Franco, la presidencia de Suárez, las elecciones ganadas por Felipe González, los pactos de la Moncloa… Un recorrido que va del “estado de felicidad permanente tras la muerte del dictador”, hasta el desencanto que asoló a los más “progres y rojos”.
La referencia a El desencantola película de Jaime Chávarri, es explícita y constituye uno de los Múltiples ejemplos de citas y de intertextualidad de este cómic. Un relato que aborda desde la reivindicación de las libertades y las torturas en comisaría, hasta el deseo de ver una película de Bertolucci o leer un cómic de Crepax con su sensual Valentina.

En el plano puramente histórico, La caja de Pandora es también un vivo retrato de unos años en los que el cómic se hizo adulto, desde la marginalidad se independizó de la etiqueta infantil (esos venerables tebeos de posguerra) y adoptó nuevas formas plásticas y nuevas temáticas.
De la Calle, que ha publicado varios ensayos sobre cómic, incluye sentidos guiños a Corto Maltés o Alack Sinner, y retrata el influjo de revistas como Estrella, Bésame Mucho oh El Víbora. Incluso vemos a un joven Max (el autor de Peter Pank) vendiendo fanzines en las calles de Barcelona en los tiempos de El Rrollo Enmascarado. Y también se abordan las dudas y las dificultades de la propia creación artística con un cómic que se va gestando, en paralelo a la trama principal.

ecléctica, La caja de Pandora combina varias piezas hasta formar un gran dibujo que se interroga sobre un momento en el que se osciló entre una radical “ruptura democrática” y una más conservadora “reforma pactada”. Un tiempo que —como dice el protagonista— es “el origen del desasosiego y la frustración en que vivimos hoy”. Y es que, bajo su trama narrativa, este cómic de Ángel de la Calle encierra un lúcido y sugerente ensayo sobre nuestro tiempo.

