Pere Milla‘Pichichi’ del RCD Espanyol y viviendo su mejor momento como profesional en la presente campaña, atendió a Mundo Deportivo para abordar, en una extensa entrevista, asuntos como la caída de Javi Puadosu acierto de cara a puerta o cómo vivió, en primera persona, la parada de su excompañero Juan García en el último derbi.
La primera es obligada. ¿Cómo está el vestuario después de la caída de Javi Puado?
Fastidiado, es un jugador muy importante para nosotros. Lo ha demostrado en toda su trayectoria aquí en el club, los últimos años, cuando empezó a jugar este año… Viéndole la cara hoy, que estaba sonriente, nos alegra que tenga esas ganas de volver. Entre todos hacer más amena esta recuperación.
Por mucho que vinieran en una buena racha de resultados sin él, ¿cómo les afecta su baja? Sobre todo anímicamente.
Es una persona importante para nosotros, aunque no esté en el verde acompañándonos está fuera empujando. Y eso, quieras que no, se nota. Desgraciadamente estos últimos meses no pudo estar con nosotros y era uno más aquí en el vestuario. Se nota su aliento, su presión, siempre está encima de nosotros.
¿Ahora sí que hay que fichar sí o sí?
El mercado de invierno es algo muy complicado, porque necesitas rendimiento inmediato. Estoy totalmente de acuerdo con lo que dijo el míster, pero los jugadores nos tenemos que dedicar al verde. Luego si viene alguien a sumar bienvenido sea, querrá decir que desde arriba se están haciendo las cosas bien. Y si aporta luego en el verde, muchísimo mejor para el equipo.
Está a solo dos goles de su mejor temporada en Primera. ¿Se siente mejor que nunca?
Sí, tanto física como mentalmente. Dicen que la experiencia es un grado, eso cuando eres joven no lo entiendes pero sí. Y más básicamente, que hoy en día hay jugadores que con 39 años van volando. Yo todavía tengo 33, me queda mucho fútbol por dentro.
La temporada 2015-16 marcó 18 goles con el Logroñés.
Era muy grande la portería, Miguel Martínez (el portero) cuando fallaba entrenandome decía: ‘Muy bien, así me gusta, que te los guardes para el fin de semana’. Ese año la que tocaba iba para dentro, la curiosidad es que de 18 goles que metí 17 fueron a un toque. Tenía a Titi, una banda derecha, gran amigo mío, que la ponía y solo tenía que entrar y empujarla. El pobre se jodió la rodilla.
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¿Cómo vivió la parada de Joan García en primera persona?
¿Sabes qué pasa? Fue culpa mía, porque yo le apunté a la cabeza, pero no me acordaba de que siempre hacía el gesto este así. Luego hablé con el entrenador de porteros que teníamos el año pasado, con Íñigo (Arteaga), y me dijo: ‘Te ha hecho la de los entrenos’. Culpa mía totalmente, porque si le remato abajo no la coge. En el momento que centra Carlitos dije ‘es imposible que la pare, le apunto a la cabeza y este gesto así no le da’. Pero justo le dio, luego la vi repetida y es que le pega en el dedo gordo.
