La futura Casa de les Lletres, que debe aglutinar en el Palau Requesens las principales entidades de creación literaria, abrirá antes del verano de 2028, según ha dicho este miércoles la consellera de Cultura, Sònia Hernández, durante la presentación del proyecto arquitectónico –que incluirá un espacio abierto al público–, con el director de la Institució de les Lletres Catalanes, Eduard Escoffet, y la arquitecta Martina Fabrés en representación del equipo formado por Brullet De Luna i Associats y Taller de Arquitectura a les Golfes.
De momento el calendario ya se ha retrasado un año, puesto que en febrero del 2024 se afirmó que se esperaba acabar las obras este año y la inauguró el primer trimestre del 2027. Ahora se cuenta con licitar las obras antes del verano para que empezar antes de acabar este año, según ha indicado la consellera, que ha añadido que el retraso se debe a las dificultades y la complejidad del proyecto en un edificio patrimonial catalogado y que además tiene que permitir mantener la actividad de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres, que tiene allí su sede.
Al presentar el proyecto, que tiene un presupuesto de 4,8 millones de euros, Fabré ha puesto la accesibilidad –además de las escaleras iniciales, el ascensor hace muchos años que no funciona– y sobre todo la sostenibilidad como dos de los ejes de una reforma que quiere “mostrar la complejidad histórica que nos ha llevado hasta la situación actual”, una “superposición de capas” que “leemos como un palimpsesto”. Según Fabré, se utilizará un patio de luces en desuso para instalar un “núcleo de circulaciones verticales” que ponga en relación las diferentes áreas y al mismo tiempo funcione como “dispositivo bioclimático, coronado por un tragaluz que facilitará la ventilación natural y favorecerá la iluminación natural”. Otras intervenciones ligadas a la sostenibilidad son “el aislamiento muy generoso de los muros”, placas solares y, en la cubierta transitable, “una pérgola cubierta con elementos vegetales para contribuir al confort higrotérmico”, además de bombas aerotérmicas y sistemas de recuperación de aguas.
Para la consellera, se trata de un proyecto “muy ilusionante que será un espacio relevante para la dinamización de la literatura catalana” donde se llevará a cabo “un diálogo entre el pasado, el presente y el futuro de la arquitectura y de la literatura catalana”. “La Casa de les Lletres quiere convertirse en la cabecera del sistema literario del país”, ha dicho Hernández.
Un edificio gótico entre la muralla romana.
Una de las dificultades del proyecto de reforma es el propio origen del edificio, que se remonta al siglo XIII, construido sobre la muralla romana, y tiene una alta protección patrimonial. Sus primeras reformas llegaron en el siglo XV, para ampliarlo, y en el XVIII, cuando incorporó varios balcones. En 1855, sin embargo, con la desamortización de Madoz –por cuestiones testamentarias pertenecientes a la catedral de Barcelona– pasó a ser un almacén de sal y tabaco, hasta que en 1917, ya propiedad del Estado –hoy, de la Generalitat–, se reformó de nuevo para cederlo en usufructo a la Reial Acadèmia de les Bones Lletres, que tiene allí la sede desde entonces, con algunas intervenciones arquitectónicas más. Desde 1970 alberga los retratos de la Galería de Catalans Ilustres.
La accesibilidad y la sostenibilidad, ejes de la reforma de un equipamiento que quiere ser un punto de encuentro del sector.
Una de las novedades es que por primera vez la Institució de les Lletres Catalanes tendrá un espacio abierto a la ciudadanía, especialmente en la planta baja, con un bar –que podría actuar de catalizador de público– y un espacio polivalente –el Tinellet– con capacidad para casi 150 personas, que programará actividades tanto de las entidades acogidas en la Casa de las Lletres como del resto del sector, lo que según Escoffet aglutinará una parte muy importante del sector y permitirá una mejor conexión con el conjunto de la sociedad, además de suponer un impulso a la creación literaria y fomentar la colaboración y el reconocimiento social de los escritores”.
La presentación ha contado con la presencia de los representantes de las entidades que acogerán el edificio, como el presidente de la Reial Acadèmia de les Bones Lletres, Borja de Riquer; el de la Associació d’Escriptors en Llengua Catalana, Sebastià Portell; el de la Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya, David Castillo; la del PEN Català, Laura Huerga; la de la red del patrimonio literario Espais Escrits, Glòria Bordons; y la coordinadora del Consell per la Literatura Infantil i Juvenil (Ibbycat), Marta Roig. Al acabar el acto, algunos de ellos ya hablaban de la necesidad de coordinarse para programar actividades en un espacio que como ha dicho la consellera, será “fruto de un trabajo colectivo”.
