Ni Xabi ni Arbeloa. El problema del Real Madrid está en el césped. Espeso como la niebla y frio como la noche de Albacete. Así fue el debut del Real Madrid de Arbeloa, que con esta eliminación confirma todas las sospechas que señalan a unos jugadores que volvieron a ofrecer una versión indolente ante un rival menor que compensó con corazón su falta de fútbol. El Albacete no es el Barcelona y Vinícius dimitió antes de subirse al avión desplegando su versión más displicente. Esta derrota señala directamente a Florentino Pérez, cómplice con sus futbolistas de lo que está pasando.
El Real Madrid de Arbeloa inició en Albacete su singularidad con un otrora Frankenstein. El nuevo técnico blanco, entre lesiones y contratiempos, terminó apostando por un equipo con mucha juventud, y sin embargo poca hambre. En medio de canteranos y noveles, como Huijsen, Asencio, Arda, Mastantuono o Gonzalo, el salmantino colocó a un par de pesos pesados como Valverde o Vinícius. Curiosamente, dos de las tres figuras amotinadas contra Xabi Alonso. La propuesta con balón caminaba entre el 4-3-3 y el 4-2-3-1, metiéndose Valverde por detrás de Gonzalo mientras dejaba los carriles a Mastantuono y Vinícius a pie cambiado. En la sala de máquinas Arbeloa acompañó el buen pie de Arda con su canterano favorito, Cestero. Según reza su ficha de Best of You, agencia que lo representa, un centrocampista con “inteligencia, personalidad y liderazgo. Capacidad para organizar y hacer jugar al equipo. Vertical, determinante y con llegada”. Un mediocentro posicional aseado que paseo inadvertido.
Dos goles en dos córners
El Madrid se mostró perezoso, sin profundidad ni paciencia para descifrar la defensa de cinco del Albacete. Dos disparos lejanos de Valverde fueron el único botón en una primera hora en la que ni Vinícius ni especialmente Mastantuono se reivindicaron ante nuevo entrenador. Bernabéu, el lateral local, avisó con un robo que terminó en disparo cruzado que inquietó a Lunin. No esperaba Antonio Fernández, el técnico local, una primera parte tan plácida ante el Madrid. Lunin se sacudió un disparo de Lazo minutos antes de que en el 41 un centro suyo en un córner fue rematado a la red por Javi Villar ante la pasividad madridista. Se complicaba el panorama, pero en el descuento Lizoain salvó un remate de Huijsen que se colaba y Mastantuono lo remachó a la roja fuera de tiempo, lo que encendió a la grada local. Arbeloa se iba aliviado al descanso.
Sin alternativas ofensivas en el banquillo, la mejora del Madrid pasaba por un cambio de actitud. Los blancos apretaron más de inicio encerrando a los albaceteños en su área, donde las llegadas por la izquierda, a donde caía Arda, seguían capitalizando la ofensiva visitante. Huijsen, que siguió ofreciendo dudas en los desafíos con los delanteros locales, pudo adelantar a los de Arbeloa en una llegada en la que no acertó a conectar su remate. Un triple cambio, metiendo calidad arriba, permitió al Albacete sacudirse la presión madridista. Riki y Agus Medina, dos titulares habituales, le dieron más juego y armaron varias jugadas que arrancaron los olés de Carlos Belmonte.
Jefe apuntilla al Madrid
El Madrid seguía desplegándose de forma lánguida, mostrándose como un equipo sin alma. Su nuevo entrenador buscó algo de oficio y de cuajo con la entrada de Alaba por un desorientado Huijsen y de Camavinga por Fran García. Pero el Madrid tiene un problema estructural grave. Y entonces volvió a ocurrir. Un córner fue mal despejado por Asencio y Jefte Betancort remachó a la roja la pelota adelantando a los albaceteños. El canario retrataba la desidia de la defensa blanca, que coronaba un partido lamentable de la zaga blanca. Sin apuntar a un Arbeloa que lleva en el cargo 24 horas, el aburguesamiento de la plantilla madridista se ha convertido en un problema que señala más a Florentino que al banquillo. El presidente alimentó la rebelión del vestuario contra un Xabi Alonso que ha debido pensar que bendito problema se ha quitado de encima.
Gonzalo rescató al equipo con otro testarazo en el descuento, como en la primera parte, lo que llevaba el partido a la prórroga. El menor de los machos. Pero en la última jugada de nuevo Jefte Betancort sacó petróleo de una contra en la que clavó en la roja una pelota de Lunin un remate con mucho tacto que confirmó la hecatombe de los de Arbeloa en el Carlos Belmonte. La sexta derrota del Real Madrid esta temporada, la primera de Arbeloa.
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