Ustedes no lo entienden, pero el drama de los jugadores del Real Madrid es que no disfrutan en el campo y trabajan tristes –ya se nota–, cosa que les asemeja a los médicos de la sanidad pública con las largas guardias hospitalarias. La comparación es gratuita porque nadie espera que el jefe o la jefa de los médicos salga en público diciendo que “lo importante es que los médicos disfruten en los hospitales”, cosa que sí dijo a modo de gran objetivo Álvaro Arbeloa la víspera de un engorroso debut en Albacete.
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