El 8 de diciembre de 2015, las escuelas amanecieron cerradas en Pekín. La construcción se detuvo. Apenas un puñado de coches podían circular por las calles.
El ambiente era irrespirable.
No lo decimos nosotros, lo dijeron por aquel entonces los dirigentes de la ciudad. Tal y como recoge bbcfue la primera vez que en Pekín se activó la alerta roja por contaminación. En China se había puesto en marcha un protocolo de actuación con cuatro niveles para hacer frente a este tipo de episodios. Aquel día se marcó un antes y un después.
Poco más de una década más tarde, Pekín es una de las ciudades chinas con mejor calidad del aire. El pais sigue teniendo un grave problema con la contaminación pero los datos demuestran que la capital del país ha dejado atrás aquellos días de niebla constante. Y lo ha hecho, en gran medida, por una inversión enorme en limpiar el transporte.
Mejor calidad de aire que Madrid
Aquel 8 de diciembre, Pekín registraba 291 microgramos por metro cúbico de MP 2.5partículas ultrafinas especialmente dañinas para la salud. Son emisiones contaminantes que pueden provenir de diferentes fuentes pero en cuya producción intervienen de manera decisiva los motores diésel. Es por eso que el etiquetado medioambiental de la DGT que se utiliza en las ZBE españolas discrimina (por edad) a los vehículos diésel frente a los gasolina.
¿Son muchos 291 microgramos? Para hacernos una idea, la OMS recomendaba por aquel entonces no superará los 25 microgramos por metro cúbico. Evidentemente, esa tasa de contaminación se produjo en un día concreto bajo circunstancias concretas pero de los niveles anuales eran tan altos que en 2013 firmaban 89,5, según recogen en Motorpasion.
El año pasado, según datos publicados por la Oficina Municipal de Ecología y Medio Ambiente de Pekín, la ciudad emitió 27 microgramos por metro cúbico de PM 2.5. Un dato que mejora el aire respirado en Madrid, “que no superó los 31 microgramos de PM 2.5” de media, en palabras de los responsables madrileños.
El descenso es absolutamente espectacular y viene marcado por cambios profundos en la movilidad, bajando por primera vez en su historia de la barrera de 30 microgramos por metro cúbico en la media anual. Además, 311 días de 2025 fueron clasificados dentro de los parámetros que apuntan a la mejor calidad del aire.
Para ello, Pekín emprendió una campaña contra la contaminación que tomó especial relevancia hace poco más de una década, aunque ya dio sus primeros pasos con los días olímpicos del Pekín de 2008.
No fue hasta 2013 cuando al ciudad tomó medidas serias. Más de un millón de calderas de carbón en la ciudad fueron sustituidas por calderas que funcionan con gas o electricidad. La ciudad suma más de 600.000 vehículos de nueva energía (eléctricos o híbridos enchufables que, generalmente, funcionan en modo completamente eléctrico).

Pero, sobre todo, se sacó de la circulación a 1,9 millones de coches que se consideraban demasiado viejos y contaminantes. Las zonas de bajas emisiones tuvieron un efecto clave para conseguirlo. Entonces se tomó como referencia las mecánicas 6NI (lo que equivalía a nuestra Euro 6) para dejar pasar o no a los vehículos. Automóviles que, además, debían quedarse en casa de manera alterna (discriminando por matrícula) cuando se activaban los episodios de alta contaminación.
La evolución de Pekín ha sido tan espectacular en los últimos 10 años que es habitual verla como ejemplo para aquellas ciudades más contaminadas, como Nueva Dheli, en India.
Foto | zhang kaiyv y Quique Olivar
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