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jueves 15 de enero de 2026 | Publicado a las: 18:52
Hoy se cumplen 23 años de la sorpresiva muerte de Eduardo “Gato” Alquinta, vocalista y guitarrista de Los Jaivas, uno de los músicos más influyentes de Chile, cuya trayectoria marcó la historia del rock y la música popular del país.
Este 15 de enero se conmemora el aniversario de la muerte de Eduardo Fernando “Gato” Alquinta Espinoza, legendario vocalista y guitarrista de Los Jaivas, cuya partida en 2003 conmocionó a Chile y al mundo musical. Alquinta falleció a los 57 años, mientras disfrutaba de sus vacaciones junto a su familia en la playa de La Herradura, en Coquimbo.
Nacido el 22 de enero de 1945 en Valparaíso, Alquinta dedicó su vida a la música desde muy joven, integrándose a la banda que con los años se consolidaría como Los Jaivas, uno de los grupos más influyentes del rock chileno y de la música latinoamericana.
La historia de Los Jaivas se remonta a principios de la década de 1960, cuando Alquinta junto a los hermanos Parra y el bajista Mario Mutis formaron una banda conocida inicialmente como High Bass, explorando estilos como la música tropical, bossanova y boleros, antes de evolucionar hacia un sonido propio que fusionaba rock con elementos folclóricos andinos.
En 1971 la agrupación lanzó su primer álbum formal, El volantín, y luego enfrentó la dictadura en Chile, lo que los llevó al exilio primero en Argentina y después en Francia, donde se radicaron desde 1977 y desarrollaron su carrera internacional.
Uno de los momentos más destacados de su trayectoria fue el álbum “Las alturas de Machu Picchu” (1981), en el que musicalizaron el Canto General de Pablo Neruda, consolidándose como un referente de la música progresiva con raíces latinoamericanas.
La vida de Alquinta estuvo marcada por la búsqueda constante de un sonido auténtico y la integración de instrumentos tradicionales, en ocasiones incluso fabricados por él mismo, lo que potencia aún más la identidad musical de Los Jaivas en sus casi cuatro décadas de carrera.
La sorpresiva muerte y su impacto.
El 15 de enero de 2003, mientras disfrutaba de un día de descanso con su familia en La Herradura, Alquinta sufrió un paro cardiorrespiratorio que acabó con su vida, según determinó la autopsia realizada tras su fallecimiento.
La noticia de su muerte generó una profunda conmoción en el país. Su funeral fue uno de los más multitudinarios en la historia musical chilena, con cerca de 400 mil personas que asistieron al Centro Cultural Estación Mapocho para despedir al músico, consolidando su figura como un ícono de la música nacional.
Tras su partida, Los Jaivas continuaron su camino musical con la participación de algunos de los hijos de Alquinta en la banda y celebraron hitos importantes como sus 60 años de trayectoria con homenajes que incluyeron presencia masiva de público y reinterpretaciones de su legado musical.
El legado de Eduardo “Gato” Alquinta sigue estando vigente en la escena musical chilena y latinoamericana, no solo por sus interpretaciones y composiciones, sino también por su contribución única a la fusión del rock con ritmos y tradiciones culturales propias del continente.
