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15 de enero de 2026
Guatemala activó una alianza técnica con EE. UU. para diseñar seis proyectos viales considerados estratégicos para la movilidad y el desarrollo económico. Con una asignación de USD 110 millones, el Gobierno busca estudios de factibilidad y diseños conceptuales para avanzar en una modernización largamente postergada de la infraestructura nacional.
Es noticia. La cooperación quedó formalizada con la firma de dos Cartas de Oferta y Aceptación entre el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE) y el Ministerio de la Defensa, con el acompañamiento del Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda (CIV). El acto fue encabezado por el presidente Bernardo Arévalo de León y el embajador estadounidense Tobin Bradley.
- En la actividad participó también la vicepresidenta Karin Herrera Aguilar; el agregado de la Embajada de Estados Unidos, Clay McCoy; el ministro de la Defensa Nacional, general de División Henry Sáenz Ramos; la ministra de Comunicaciones, Norma Lissette Zea Osorio; y Gabriela Roca, vicepresidenta de la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (Fundesa).
- El presidente Arévalo afirmó que el acuerdo refleja “un ejercicio de unidad” entre Guatemala y Estados Unidos para enfrentar “una deuda histórica” vinculada a la modernización de la infraestructura.
- Guatemala financiará íntegramente los estudios y diseños de seis proyectos viales, con asistencia técnica del USACE, como parte de una estrategia más amplia de movilidad y competitividad.
Claves de aspectos. Los seis proyectos priorizados buscan resolver cuellos de botella históricos, reducir accidentes y mejorar la conectividad entre regiones productivas, turísticas y urbanas, explicó la ministra de Comunicaciones, Norma Lissette Zea Osorio.
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- El listado incluye la construcción del Arco Noroccidente; dos distribuidores viales, en Quetzaltenango y en el kilómetro 56 de la CA-9 Norte, en Sanarate; un paso vehicular elevado en la Calle Martí; la ampliación de la CA-2 Occidente; y el mejoramiento de la ruta Santiago Atitlán–San Marcos La Laguna, en Sololá.
- Zea Osorio indicó que varios proyectos requieren “diseños innovadores” debido a las limitaciones del derecho de vía, particularmente en zonas urbanas y corredores consolidados.
- El mandatario subrayó que la planificación técnica es clave para que la infraestructura permita “producir más para vivir mejor”, con visión de largo plazo.
Datos clave. Los distribuidores viales concentran parte del impacto inmediato en términos de movilidad y seguridad. En Quetzaltenango, el proyecto se ubica donde finaliza el periférico y conecta con la Ruta Nacional 1, que conduce hacia San Marcos.
- En ese punto se registra un tránsito promedio diario superior a 13 mil vehículos, con colas de hasta una hora; El distribuidor tendría una longitud aproximada de 450 metros.
- El distribuidor del kilómetro 56 de la CA-9 Norte, en Sanarate, fue priorizado por su alta incidencia de accidentes fatales y su importancia logística hacia Jalapa y Jutiapa.
- Arévalo señaló que uno de los principales obstáculos históricos ha sido la corrupción, que “drena recursos públicos” y frena la ejecución de obras estratégicas.
Ahora qué. Los proyectos de mayor escala se concentran en el Arco Noroccidental y la ampliación de la CA-2 Occidente, considerados estratégicos para transformar el modelo logístico del país.
- El Arco Noroccidente conectaría la CA-9 Norte con la CA-1 Occidente, con una longitud estimada de 75 kilómetros y un flujo superior a 31 mil vehículos diarios, de los cuales alrededor del 20% correspondería a transporte de carga.
- La ampliación de la CA-2 Occidente avanzaría desde el puente Nahualate hasta San Bernardino, Suchitepéquez, con una fase posterior que incluiría el libramiento de Xuchitepéquez.
- El presidente afirmó que el respaldo de EE.UU. permitirá “concluir estas obras mucho más rápido” y dejar atrás la percepción de que la infraestructura es un obstáculo para el desarrollo.
