La administracion del presidente Donald Trump ha intensificado en las últimas semanas la presión sobre el gobierno de México para que acepte una participación directa de fuerzas militares estadounidenses en operaciones conjuntas contra el narcotráfico dentro de su territorio, una exigencia que marca un giro sustancial en la relación bilateral y que, Según analistas y funcionarios regionales, podría convertirse en el mismo modelo que Washington evalúa aplicar en Colombia.
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De acuerdo con funcionarios estadounidenses citados por el diario El tiempo de Nueva Yorks, la Casa Blanca ha planteado que tropas de operaciones especiales de Estados Unidos o agentes de la CIA acompañan a fuerzas mexicanas en redadas contra laboratorios de fentanilouna propuesta que implicaría la mayor expansión del rol militar estadounidense en México en décadas y que ha sido rechazada de manera reiterada por el gobierno de Claudia Sheinbaum, quien ha insistido en que la cooperación debe limitarse al intercambio de inteligencia y coordinación operativa, sin presencia de armada extranjera en suelo mexicano.
‘Golpear por tierra’: el nuevo objetivo de Trump en América Latina
Donald Trump mantiene un fuerte despliegue militar en aguas del Caribe. Foto:Archivo EL TIEMPO / Agencias AFP y EFE
El impulso renovado a esta estrategia se produjo tras la captura en Venezuela de Nicolás Maduro el pasado 3 de enero, una operación que, según funcionarios estadounidenses, envalentonó a la administración Trump y reforzó la idea de que Washington “puede y debe” asumir un papel más activo y coercitivo en la lucha contra el narcotráfico y los regímenes que consideran funcionales a esa economía ilegal.
De hecho, es una propuesta que ya estaba sobre la mesa, pero se abandonó hace unos 6 meses debido a la negativa de las autoridades mexicanas.
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En entrevistas recientes, el presidente Trump ha insistido en que de “cerrar el 97 por ciento del ingreso de drogas por vía marítima” con los golpes en el Caribe y Pacífico, ahora el foco estará en “golpear por tierra” a los carteles, en particular los que operan desde México.
Al mismo tiempo, su gobierno ha designado al fentanilo como un “arma de destrucción masiva” y varios carteles mexicanos como organizaciones terroristas extranjeras, elevando aún más el tono del conflicto.
Frontera Estados Unidos y México. Foto:Captura de pantalla.
¿Qué se sabe de la estrategia de Estados Unidos para Colombia?
Aunque México es el principal corredor de las drogas que ingresan a EE.UU. UU., el debate que hoy se libra al sur del Río Bravo resuena con fuerza en Colombia.
Desde hace meses, Trump viene calificando a Colombia como un “laboratorio de cocaína” y ha advertido que, si el país no logra controlar la producción y exportación de drogas, Washington se reserva el derecho de actuar de manera unilateral contra grupos criminales y laboratorios.
En ese contexto, las recientes declaraciones del embajador de Colombia en Estados Unidos, Daniel García-Peña, adquirieron un significado particular.
En cuanto a las acciones contra los grupos ilegales en la frontera, y particularmente con Venezuela, el presidente Petro ha sido muy claro y seguramente va a ser uno de los asuntos en los que vamos a trabajar conjuntamente
daniel garcía peñaEmbajador en Washington
Durante una rueda de prensa en Washington, el diplomático confirmó que el combate conjunto contra los grupos armados ilegales que operan en la frontera colombo-venezolana, en especial el ELN, será uno de los ejes centrales de la reunión que sostendrán a comienzos de febrero en la Casa Blanca los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump.
“En cuanto a las acciones contra los grupos ilegales en la frontera, y particularmente con Venezuela, el presidente Petro ha sido muy claro y seguramente va a ser uno de los asuntos en los que vamos a trabajar conjuntamente”, afirmó García-Peña, al confirmar que el tema fue abordado directamente en la reciente conversación telefónica entre ambos mandatarios.
Daniel García-Peña y Pedro Sánchez en Washington. Foto:Archivo Particular
El ministro de Defensa colombiano, Pedro Sánchez, añadió que se trata de revisar la estrategia antidrogas y de buscar formas de hacerla “más eficiente, efectiva y eficaz”.
Si bien los funcionarios colombianos evitaron dar detalles sobre los acuerdos específicos que podrían surgir del encuentro presidencial, la Casa Blanca estaría planteando a Bogotá una disyuntiva similar a la que hoy enfrenta México.
O Colombia acepta una participación más directa de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico (…) o Washington avanzará por su cuenta
“O Colombia acepta una participación más directa de Estados Unidos en la lucha contra el narcotráfico, potencialmente incluso operaciones en territorio colombiano, o Washington avanzará por su cuenta”, le dijo a este diario una fuente familiarizada con las negociaciones.
El dilema de Colombia frente a la lucha contra las drogas y Trump
Donald Trump confirma reunión con el presidente Gustavo Petro para el 3 de febrero. Foto:
El dilema no es menor, EE.UU. UU. Lleva décadas colaborando estrechamente con Colombia en la lucha contra las drogas, especialmente desde la puesta en marcha del Plan Colombia en el año 2000, que implicó millas de millones de dólares en asistencia militar, entrenamiento de las fuerzas de seguridad e intercambio de inteligencia.
Sin embargo, esa cooperación nunca incluyó una participación directa de tropas estadounidenses en operaciones dentro del país. ni ataques como los que se sugieren ahora para el caso mexicano.
Aceptar una mayor injerencia militar estadounidense podría generar fuertes tensiones internas.tanto en su base política como en sectores que históricamente han defendido la soberanía nacional.
Hoy, esa frontera parece estar en revisión. Funcionarios estadounidenses consideran que los resultados, pese a los esfuerzos colombianos, siguen siendo insuficientes ante el crecimiento sostenido de la producción de cocaína y la capacidad de adaptación de las organizaciones criminales.
En Washington se argumenta, además, que los grupos ilegales aprovechan las limitaciones políticas y jurídicas para mantener intactas sus estructuras.
Gobierno Petro enfrenta la descertificación condicionada a Colombia. Foto:archivo
Para el gobierno de Petro, como en el caso de Sheinbaum, la situación es particularmente delicada. Aceptar una mayor injerencia militar estadounidense podría generar fuertes tensiones internas.tanto en su base política como en sectores que históricamente han defendido la soberanía nacional.
Pero rechazar de plano la propuesta también entraña riesgos, pues Trump ha demostrado estar dispuesto a utilizar la amenazay eventualmente la fuerza como herramienta de presión, como ya lo hizo en Venezuela y como ha insinuado en relación con México y Colombia.
Incautación de drogas en Colombia. Foto:cortesia
Aunque Sheinbaum ha rechazado la entrada de tropas estadounidenses, su gobierno enfrenta la presión de Washington y el riesgo de que EE.UU. UU. opte por acciones unilaterales, como ataques con drones contra laboratorios, lo que supondría una violación grave de la soberanía mexicana y un golpe político devastador para su administración.
Colombia podría verse pronto ante una encrucijada similar. De ahí que la reunión entre Petro y Trump, pactada para el próximo 3 de febrero, no solo definirá el futuro inmediato de la cooperación bilateral en materia de seguridad, sino que podría sentar las bases de un nuevo modelo regional para la lucha contra el narcotráfico. Uno en el que Estados Unidos exige un rol operativo más directo o, en palabras que resuenan cada vez con más fuerza en Washington, “lo hará solo”.
SERGIO GÓMEZ MASERI – Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
@sergom68
