Can Yaman comenzó conquistando corazones con series diarias de Turquía que acabaron viéndose en medio mundo, incluida España. Ahora conquista también otros géneros como el de acción. El acaba interprete de estrenar en Movistar Plus+ la serie El Turcouna gran producción que cuenta la historia de un soldado jenízaro caído en desgracia que tras huir de su condena a muerte acaba ayudando a defenderse de la opresión a los habitantes de un pequeño pueblo, donde también encuentra el amor.
Este medio ha podido compartir con Can Yaman un rato de charla, en un español que el actor ya domina de forma admirablesobre la serie, la fama y el molesto suceso que le llevó a ser detenido -y puesto de inmediato en libertad- recientemente en Estambul.
Para Can Yaman, El Turco fue algo caído del cielo, un proyecto que le gustó de inmediato y por varios motivos, como “el título, la productora, el hecho de estar en Turquía por primavera y hacer por primera vez una cosa internacional en inglés con un casting internacional”, además del hecho de que “la historia es cierta, está ambientada en Italia y me identifico con ella como actor y como persona, porque yo también vengo de Turquía, vivo en Italia… me molaba, me molaba”.
Rodar la serie en inglés fuera de EE UU ha sido todo un hito, porque por lo general las productoras no quieren que sea así para proteger la industria audiovisual americana. Pero hicieron una excepción con El Turco. “Aunque no estaban de acuerdo Pudimos seguir rodando en inglés porque en mi contrato decía que yo quería rodar en inglésasí que la serie se salvó”.
“Después tuvimos otra crisis y tuve que comprar todos los derechos y vender la serie a todos los países uno por uno. Esas son las crisis de esta serie, así que es un poquito un milagro. El jefe de la productora fue muy valiente en muchísimas cosas y me siento muy afortunado“, dice Can Yaman, que ha logrado vender la serie en 30 países, donde podrá verse. De entre todos alaba a España, de cuya industria audiovisual dice que está liderando Europa.
Metidos de lleno en la historia de El Turcoel personaje de Can Yaman se enamora de Gloria (la actriz italiana Greta Ferro), la joven que salva cuando llega malherido a un poblado. Y es que el amor es un denominador común en los trabajos del intérprete turco. “El amor es la gasolina de mis personajes. No sé si es coincidencia que me elijan para ese tipo de héroes o es algo que quiero yo. Puede ser ambas cosas. Es una suerte para mí poder interpretar a héroes que tienen esa parte humana, donde la gasolina es el amor. Para mí, eso mola”, hace ver.
Con más de una década de series de gran éxito en Turquía que viajaron a Europa y Latinoamérica, dos producciones internacionales (Sandokán y El Turco) y en redes sociales que se cuentan por millones de seguidoresla fama no le es ninguna desconocida, un reconocimiento que agradece.
“Ahora tengo 36 años y qué tal llevo la fama me lo preguntan cada año y no cambia la respuesta: muy bien. Estoy más que acostumbrado y estoy muy feliz, contento y agradecido de tener todo lo que tengo en mi vida. Cada vez que me pasa algo, entre comillas, feo, mis fans me protegen de una manera muy feroz. Eso no pasa a menudo en una vida de un actor, así que solo puedo estar agradecido.. Si me quejara sería castigado por una energía divina”, reflexiona Can Yaman.
Una de esas “cosas feas” fue su reciente detención cuando lo pasaba bien en una discoteca de Estambul, junto a otras seis personas, incluida la conocida actriz y compatriota Selen Görgüzel, en medio de una redada antidroga de la Policía turca en el local. A las pocas horas fueron puestos en libertad sin cargos.
“Turquía es un país que te regala muchas emociones contradictorias, pero ese caos, ese jaleo, me gusta muchísimo, es una parte de mi carácter también”, reconoce. El actor turco llevaba tres meses rodando en Tenerife cuando llegaron las vacaciones de Navidad y se encontró con casi tres semanas libres y no sabía dónde pasarlas.
“Al final elegí Estambul porque lo echaba de menos, pero me advirtieron de que las cosas estaban complicadas y de que si me gusta salir de noche, de fiesta, había un problema”, cuenta sobre las redadas que se estaban dando en la ciudad. “Decidí ir igualmente porque no tenía nada que ocultar. Pasé tres semanas maravillosas, me divertí muchísimo, lo echaba de menos, pero al final tenía que pasar algo, si no, casi me habría convencido de volver”, acababa bromeando.
El actor es un portento físico, capaz de pasar de los 85 kilos que necesitaba para hacer de Sandokán a los 102 de músculo que exhibe ahora en El Turco. “Es un entrenamiento distinto para cada papel. Pero me gusta, me encanta entrenarme de maneras distintas. Me encanta que mi cuerpo esté flexible, cambiar las rutinas, empujar los límites”. Las sesiones de rodaje también pueden llegar a ser duras: “Hacemos muchas escenas de acción y tenía lesiones, cositas, dolores”, confiesa el actor, que pasa largas temporadas en España, aunque por el momento solo para trabajar.
“En Tenerife trabajé muchísimo, muchísimo, muchísimo. No tenía ni un momento libre. Me despertaba a las seis, me entrenaba, rodaba ya las diez de la noche a la cama. Así era el trabajo, además de memorizar la parte en español, que también es un desafío para mí”, cuenta sobre el rodaje. “Necesito averiguar más sobre Madrid porque está entre mis aviones tener una casa aquí y me gustaría conocerla”, concluye.
