No sé muy bien en qué momento me convertí en un señor mayor que ve el fútbol en batín mientras habla con la televisión, medio tumbado en el sofá, pero soy. El desenlace del Racing-Barcelona me pilló en la redacción del periódico, donde de momento no me atrevo a ir en batín, pero sí con la misma actitud frente a la tele. Cuando el chaval del Racing, Manex Lozanofalló la ocasión que habría llevado la eliminatoria a la prórroga, me fijé en Andrés Martín.
Andrés Martín es el jugador que lo acompañaba en la carrera, a su vera, listo para empujar a placer la pelota en caso de que manex hubiera optado por el pase, en lugar de por el disparo. pero el joven manex chutó, Joan García respondió con un paradón y el Racing perdió. Andrés Martín Corrió hacia su compañero, que se lamentaba sobre el césped. ¿Qué le dijo? No lo sé. Parece que nada bonito.
Álvaro Arbeloa, entrenador del Real Madrid. / Prensa asociada/LaPresse / LAP
Me dio pena manex y pensé qué habría hecho yo, sin batín, en esa situación. Si fuera Manex, me habría acojonado por el camino y no creo que ni siquiera hubiera llegado a chutar. Así soy. Y si fuera Andrés Martínhabría hecho algo muy mío: correr en silencio, sin pedir la pelota por si me la dan y fallo a puerta vacía, y quejarme después exageradamente, haciéndome el mártir, porque no me la han pasado. Así también soy.
Ya sabéis que soy un defensor del fútbol en batín, el abrigo de interiores. Incluso sugiero acudir al estadio en batín, a modo de protesta, si programan los partidos los lunes o los viernes. Advierto que quizás la protesta no se entienda. Advierto que es probable que la gente piense, simplemente, que eres un tarado con batín. Advierto que es casi seguro que salgas por la tele y luego debas dar demasiadas explicaciones. Me veo obligado a recordar que si hace frío ya existe el abrigo simple, también conocido como batín de exteriores.
Reacción en cadena
En los interiores, eso sí, el fútbol en batín no lo puedo dejar de recomendar. Entro en la cocina, lleno los bolsillos de tronchos de fuet, mandarinas y anacardos (la base de cualquier alimentación sana) y voy al sofá para dar lecciones a futbolistas profesionales que ni siquiera me oyen. El Albacete-Real Madrid fue fantástico en ese sentido. Primero el locutor llamó un par de veces Escraitx a Dani Escrichecomo si escribir Fuera de California y no de Burriana, que eso ya me compensó la noche. Después, en el descuento, explicó con paciencia a cada jugador del Madrid cada una de sus malas decisiones sobre el campo.
El Madrid jamás había perdido con el Albacete, así que el debut de Álvaro Arbeloa es oficialmente histórico. En la vida a veces pasa lo que está pasando en el Real Madrid: algo parece muy sólido hasta que un movimiento genera una reacción en cadena y todo se desmorona. Sirve para un club de fútbol, para las estructuras de un estado o para una relación de novios. Pestañeas y nada sigue donde estaba.
¿Cómo debería haber gestionado el Madrid los últimos meses con Xabi Alonso? ¿Qué falló con aquella chica en el verano de 1998? ¿Qué debería haber hecho Manex frente al portero del Barça? Lo tengo clarísimo, en batín, desde el sofá de mi casa.
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