Sea o no considerado un derbi, lo cierto es que cada visita del Girona al campo del Espanyol es una bendición para los de Montilivi. Con la de ayer, cuatro victorias y dos empates contemplan a los Míchel en terreno blanquiazul, un dominio incontestable en esta nueva rivalidad que sonroja a los pericos, pues ni siquiera en su mejor momento han podido impedir que el Barça y el Girona mojasen en Cornellà. Ganó el más necesitado, la tercera victoria seguida del Girona les aleja del peligro, pero lo cierto es que hubo una parte para cada uno. El partido se decidió con dos penales, el primero muy riguroso, en el tiempo añadido de cada parte. Vanat se impuso a Dmitrovic desde los once metros para reinar en el otro derbi.
Compareció el Girona en el RCDE Stadium con hechuras de equipo regenerado, completamente sano de su traumática primera vuelta. Capaz además de domar desde el balón a un Espanyol al que tuvo persiguiendo fantasmas durante muchos tramos del primer tiempo. Las bajas siguen siendo el dolor de cabeza de Míchel, pero, mientras tanto, su equipo emite de nuevas señales de alivio. En el primer tiempo cumplió con el objetivo de dominar mucho y de conceder muy poco. Aunque ello no se traduce en demasiadas ocasiones de peligro.
Enfrente, el Espanyol ofreció resistencia desde su gran oficio defensivo, pero sufrió ante la velocidad de balón que imprimió el equipo de Míchel. Corrió y corrió el conjunto blanquiazul en busca de un error del Girona en la salida. Y lo encontré en un pase errático de Gazzaniga que resolvió mal Dolan, desafortunado el inglés toda la noche. Los problemas del Espanyol tenían que ver con la defensa adelantada del Girona, que les ahogaba la salida, que les impedía correr cuando se recuperaban en su propio campo.
Las ocasiones se hicieron esperar, aunque siempre parecía más cerca de encontrarlas el equipo de Míchel. Tsygankov fue protagonista con un remate de cabeza alto y más tarde con un disparo desde dentro del área que Dmitrovic repelió con una mano salvadora, otro más del serbio este curso. Respondió el Espanyol con el único contragolpe en que Edu Expósito frotó la lámpara para encontrar a Carlos Romero. El mismo Expósito no fue capaz de rematar en el punto de penalti ante la veteranía de Blind, muy rápido en el corte.
Antes del descanso llegó la jugada que descorchó las hostilidades en la grada, hasta ese momento más tranquilo de lo habitual. El colegiado señaló un penalti muy discutido por un leve agarrón de El Hilali a Hugo Rincón cuando trataba de rematar en el segundo palo. Dmitrovic detuvo el lanzamiento de Vanat desde los once metros, pero el VAR advirtió al árbitro que se había adelantado. En la repetición, el delantero cambió de lado y Dmitrovic no pudo detener el balón.
El gol psicológico antes del descanso obligó a Manolo González a tomar cartas en el asunto. En la reanudación apostó por Jofre y, pocos minutos después, por Terrats y Rubén Sánchez. Y se desató el Espanyol en la búsqueda del gol, siendo capaz de igualar los duelos y de encontrar la puerta trasera de los de Míchel por la banda. Apareció Carlos Romero en campo rival, y la sensación de peligro era una constante.
El Espanyol, con más corazón que cabeza en la parte final
Los de Míchel ralentizaron el partido todo lo que pudieron para mayor desencanto del personal. Pero la ansiedad se fue convirtiendo en el peor enemigo de los blanquiazules. Un disparo de Jofre desde la frontal y un remate de Cabrera en el punto de penalti tras un gran centro de Terrats fueron todo su bagaje ofensivo.
Mientras el Espanyol intentaba construir la casa por el tejado, Míchel buscó la velocidad de Asprilla y Joel Roca. Y encontré premiada su apuesta en unos últimos minutos más tranquilos de lo esperado. Con el tiempo cumplido, una carrera del colombiano terminó con derribo dentro del área. Vanat convirtió el segundo, su séptimo tanto en Liga este curso. El lanzamiento de botellas final de la afición perica a Gazzaniga por su celebración desquició definitivamente un derbi que fue, una vez más, rojiblanco
Ficha técnica
Espanyol, 0 – Gerona, 2
Espanyol: Dmitrovic, El Hilali (Rubén Sánchez 56), Calero, Cabrera, Carlos Romero, Pol Lozano (Roca 81), Urko, Edu Expósito (Terrats 56), Dolan (Jofre 46), Pere Milla (Kike García 70) y Roberto Fernández.
Entrenador: Manolo González.
Girona: Gazzaniga, Hugo Rincón, Vitor Reis, Blind, Alex Moreno, Arnau, Iván Martín, Tsygankov (Joel Roca 82), Lemar (Francés 73), Bryan Gil (Asprilla 73) y Vanat.
Entrenador: Míchel Sánchez.
Estadio: Estadio RCDE. 28.451 espectadores.
Árbitro: Galech Apezteguía (c. vasco)
Tarjetas: El Hilali, Joel Roca, Rubén Sánchez, Jofre, Romero, Antoniu Roca, Gazzaniga, Álex Moreno y Vanat.
Goles: 0-1 Vanat (45+3 p.); 0-2 Vanat (90+3 p.).
