Hubo un tiempo, durante el mandato de Francisco Camps, en el que el PP y el Consell utilizaron la coletilla de Andalucía (entonces gobernada primero por Manuel Chaves y, después, por José Antonio Griñán) para criticar la manera de gestionar del PSOE. Durante algunas sesiones, las Cortes Valencianas se convirtieron en un órgano fiscalizador de la Junta de Andalucía, por aquel entonces feudo histórico de los socialistas. Desde la vuelta de la democracia, la autonomía a la que más se ha hecho referencia en el debate político valenciano ha sido Catalunya, que siempre ha estado presente, sobre todo, en boca de los políticos conservadores. El discurso anticatalanista ha calado en el electorado valenciano y siempre ha estado presente como argumento de confrontación política. Estos últimos días, el pacto de Pedro Sánchez sobre financiación con el independentismo catalán es un buen ejemplo. Para la izquierda, durante el gobierno de Ximo Puig la obsesión y enfrentamiento con Madrid e Isabel Díaz Ayuso fue la tónica.
En este contexto, llama la atención la aparición esta última semana de una nueva realidad geográfica para erosionar al rival. Se trata de Marruecos. El pasado martes, el presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, presentó el nombre del país vecino para denunciar que el Gobierno de España promueva trasvases en Marruecos mientras recorta el caudal del Tajo al Segura, en alusión al incremento de los caudales ecológicos del Tajo a su paso por Aranjuez. Una iniciativa que supondrá una media de 78 hectómetros cúbicos al año menos de agua trasvasada para la cuenca del Segura, aseguró Llorca. El jefe del Consell afeó al Ejecutivo central “que vaya a subvencionar oa sufragar trasvases en otros países como Marruecos, cuando aquí se ha limitado la política de trasvases por un criterio político”.
Andalucía en los tiempos de Griñán y Chaves y Catalunya, siempre, han sido argumentos electorales de la derecha
Un argumentario en el que ayer insistió el portavoz del Consell en la rueda de prensa posterior a la reunión semanal del Ejecutivo valenciano. Miguel Barrachina habló hasta en cuatro ocasiones desde Marruecos para reafirmar su denuncia sobre los trasvases, pero también para criticar como nuevas obligaciones de control de capturas impuestas por la Unión Europea.
Tras una defensa de los pescadores valencianos y señalar que el Gobierno valenciano “estará junto a los pescadores” y apoyará el paro convocado este lunes por el sector, Barrachina fue tajante: “Pedro Sánchez persigue que el pescado del Mediterráneo que consumen los valencianos venga de Marruecos, que no tiene ninguna limitación para pescar las mismas especies que pescan los barcos artesanales españoles”. La relación de Pedro Sánchez con el reino alauita se ha convertido en uno de los elementos más de la confrontación política. De hecho, la ayuda a este país tras el terremoto que vivió en 2023 también ha sido motivo de crítica por parte de las formaciones conservadoras que reprocharon al Gobierno de España un mejor trato a Marruecos que a la Comunidad Valenciana tras la dana.
