La frase fue atribuida a un alto ejecutivo de una compañía petrolera estadounidense: “Nadie quiere entrar en un mercado cuando cualquier tuit puede cambiar toda la política externa de ese país”. Se refería, claro, a la incertidumbre que sigue rigiendo en Venezuela, para empresas que están acostumbradas a planificar sus negocios a muy largo plazo.
Y es una frase que contrasta notablemente con las aspiraciones de Donald Trump para que las principales empresas de su país invertirán hasta u$s100.000 millonesde manera de reimpulsar la producción de crudo venezolano, muy limitada por el deterioro de la infraestructura.
Los expertos en la industria no solamente han advertido sobre la cantidad de años que le llevará a Venezuela recuperar sus días de gloria, cuando extraía diariamente unos 3,5 millones de barriles -hoy apenas llega a un millón, y la tendencia es declinante- sino que, además, ponen en duda que realmente haya reservas probadas y explotables por 303.000 millones de barriles.
Sin embargo, pese a ese pesimismo de los expertos respecto de que la situación en Venezuela pueda tener un impacto en el negocio energético global, la reacción inicial del mercado financiero fue de pánico. Abundaron los informes de bancos de inversión respecto de una fuerte caída en los precios del petróleo. Y, en lo que respeta a Argentina, la acción de YPF se desplomó un 9%mientras circulaban rumores sobre si Vaca Muerta sufriría una retracción de capitales que ahora se sentirían más atraídos por yacimientos de otras latitudes.
¿Se justifica realmente la súbita pérdida de u$s800 millones en la capitalización bursátil de la petrolera argentina? es el debate del momentoen un mercado donde se escuchan desde las opiniones más pesimistas hasta las que afirman que el “efecto Venezuela” será nulo.
Dólares del petróleo: ¿quién tiene razón?
Para Argentina, pocas veces resultó tan relevante el comportamiento de los precios energéticos en el mercado global. ocurre que, con un déficit de u$s10.700 en la cuenta de servicios -que incluye, sobre todo, turismo y compras online-, el ministro de economíaTotó Caputo, Apuesta más que nunca a las exportaciones petroleras para obtener un superávit comercial que compense las cuentas.
En la última encuesta REM, los principales bancos y consultoras corrigieron su previsión al alza, y pronosticaron un superávit para 2026 por casi u$s11.000 millones. Y, si bien el campo tiene perspectivas de una buena cosecha, esta vez la apuesta va más que nada por el rubro energéticodonde Argentina dejó de ser importador para ser un exportador neto.
En 2025, se estima que se los datos oficiales confirmarán el ingreso neto de u$s8.000 millones, gracias a la suba de 15% en las ventas petroleras, en contraste con una caída de 19% en las compras de gas.
Y, para este nuevo año, las llegan expectativas más lejos auncon la posibilidad de que haya una exportación de unos u$13.000 millones, que dejarían un saldo neto en torno de u$s9.000 millones. Estos pronósticos toman en cuenta la aceleración de la producción, sobre todo en el yacimiento Vaca Muerta, gracias a las nuevas inversiones y una continua mejora de la eficiencia en la extracción.
Pero claro, también juega el factor precios y el cambio geopolítico. Las proyecciones en las que confía el gobierno para estabilizar las cuentas externas partían de la base de que el petróleo se mantendría por encima de los u$s60 por barril. Y, tras el “efecto Venezuela”, surgieron dudas sobre esos precios.
Por caso, provocó conmoción un reporte del banco de inversion goldman sachsque prevé que el precio pueda caer hasta u$s52 -en el tipo WTI- yau$s56 en el Brent. Fundamenta sus pronósticos en una continua ola de suministro, que ya está dejando un excedente de 2,3 millones de barriles diarios a nivel global.
Si se cumpliera esos pronósticos, el mercado estaría en los precios más bajos desde la salida de la pandemia.
Petróleo y Vaca Muerta: la inversión sigue fluyendo
Sin embargo, en contraste con las dudas que plantean los asesores financieros, entre los ejecutivos de la industria petrolera argentina se transmite optimismo. Que no se limita a las declaraciones sino a hechos concretos, como el proyecto conjunto de Pan American Energy -dirigida por el argentino Marcos Bulgheroni- y la petrolera Continental Resources. El negocio implica el desarrollo de cuatro nuevas áreas en Vaca Muerta, gracias al know how de la compañía estadounidense, una de las pioneras en las técnicas de extracción del petróleo shale. No por casualidad el propietario de Continental, Harold Hammes conocido por el apodo de “rey del fracking”.
Por su parte, el director general de YPF, Horacio Maríndestaca la mejora continua en la rentabilidad de los proyectos. Lo cual no solamente implica un crecimiento acelerado en la producción de petróleo y gas licuado, sino que además se realiza con menores costos. Ya es célebre su definición respecto de que el yacimiento de Vaca Muerta puede seguir siendo competitivo incluso son una caída del precio del crudo hasta u$s45, algo que, por otra parte, nadie ve factible en el corto plazo..
El propio Marín relativizó el nerviosismo generado en torno a los cambios por Venezuela, y atribuyó las variaciones en el mercado de futuros a una sobre reacción de los inversorespor el cambio de expectativas en el plano geopolítico. Pero el CEO, que conoce de primera mano la infraestructura petrolera venezolana, minimizó el impacto que pueda tener la inversión estadounidense en los yacimientos caribeños, donde pronosticó que pasará mucho tiempo de reconstrucción antes de que se vea un resultado concreto.
¿Vaca Muerta está indemnizada?
Hay, además, otros datos que abonan el optimismo. Por ejemplo, que la OPEP haya adoptado medidas precautoriaspara evitar un exceso de oferta que haga caer el precio. Tras un año de incremento de la producción, el bloque liderado por Arabia Saudita decidió congelar sus incrementos de cuota previstos para febrero y marzo.
Pero, sobre todo, lo que apuntan los expertos locales es que, aun cuando el presidente Trump logre su cometido de un rápido incremento de la producción venezolana, que tendría como destino el mercado estadounidense, esto no tendría efectos negativos para Argentina.
La explicación es que las producciones de ambos países no son competidoras, sino complementarias. En Venezuela se extrae un crudo muy pesado y viscoso, que requiere un largo y costoso proceso de refinación para convertirse en combustible. Es cierto que la mayor parte de las refinerías de la costa de Texas están preparadas para este tipo de crudo, pero eso no va en detrimento del petróleo shalemucho más liviano. De hecho, los expertos señalan que Suele usarse la mezcla de ambos tipos de crudo. en los procesos de refinación.
Esto explica el optimismo en el sentido de que Vaca Muerta no perdería inversiones ni mercados de exportación.
Se cae rápido y se sube despacio
Pero, además, no faltan los análisis que apuntan a que, antes que caer, los precios podrían tener una suba en el corto plazoy no solamente por el congelamiento de la producción de la OPEP. Un ejecutivo de finanzas argentino argumenta que, ante una caída brusca del precio, habrá una reacción de corte de la inversión en las zonas menos rentables, como por ejemplo Cuenca Pérmicaen Estados Unidos. Y que Ese recorte productivo tendrá mayor impacto. que el eventual incremento de un millón de barriles en la producción venezolana.
En otras palabras, que hay un desfasaje temporal: como el impacto de un parate en la inversión es inmediato, pero el incremento productivo en Venezuela requerirá mucho tiempo, la consecuencia sería un rápido rebote del precio en caso de que, como algunos creen, venga una caída brusca en la cotización del barril.
Esto explica por qué, en un contexto de preocupación por las caídas bursátiles, los ejecutivos de las petroleras argentinas siguen sonriendo. Y, además, contribuyente al alivio del gobierno, que sueña con una exportación petrolera. que le compense la creciente salida de capitales.
